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El peor incendio de la historia de Portugal se cobra al menos 61 vidas

Soldados de la Guardia Nacional de la República huyendo de las llamas en Capela Sao Neitel. Las altas
temperaturas y el viento registrado difcultaron ayer enormemente el trabajo de extinción en toda la zona . - FOTO: P.Cunha
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Soldados de la Guardia Nacional de la República huyendo de las llamas en Capela Sao Neitel. Las altas temperaturas y el viento registrado difcultaron ayer enormemente el trabajo de extinción en toda la zona . - FOTO: P.Cunha

ROSA PRADO  | 19.06.2017 
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Portugal lucha por controlar el incendio que arrasa desde este sábado el centro del país y que es ya el más mortífero de su historia, con un balance provisional de 61 muertos y 57 heridos al cierre de esta edición, que las autoridades temen que aumente en las próximas horas.

El incendio, iniciado durante la tarde del sábado, se concentra en el término municipal de Pedrógão Grande, en el distrito de Leiria, una zona del centro del país, caracterizada por aldeas pequeñas y dispersas y enormes llanuras por las que atraviesan carreteras nacionales. Las vías, rodeadas de vegetación, fueron el epicentro de una tragedia “como no se recuerda” en el país, en palabras del primer ministro portugués, António Costa, desde el puesto de control instalado en Pedrógrão Grande para seguir las novedades, cada vez más desoladoras. Todos los efectovos disponibles fueron movilizados hacia la zona de Leiria.

El país vecino está de luto y en alerta ya que ayer había activos alrededor de 70 incendios. De momento, este sería el el peor en términos de víctimas mortales en la historia reciente de Portugal, ya duplicando la tragedia de la sierra de Sintra, en 1966, en la que fallecieron 25 militares que participaban en la extinción.

El balance de fallecidos que, “muy probablemente” puede seguir incrementándose, alertó Costa, fue subiendo durante el día de ayer a pasos agigantados, pese al refuerzo de medios que a media tarde eran más de 700, con apoyo aéreo de España y Francia.

“Escenario horrible”. Fue a la luz del sol cuando las autoridades se encontraron en el centro de la tragedia con la carretera que une los municipios de Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pera, sembrada de vehículos calcinados y una treintena de personas fallecidas dentro. Había entre ellas “familias enteras”, incluidos niños, según ha dicho en una de sus declaraciones a la prensa el secretario de Estado de Administración Interna del Gobierno luso, João Gomes, que describe un “escenario horrible” en el que decenas de personas se vieron atrapadas en una vía rodeada por las llamas. Otras 17 personas perecieron en los márgenes de las vías, y otra decena, en el “entorno rural” que rodea a estas carreteras, es decir, en los bosques, donde las autoridades piensan que se adentraron buscando auxilio.

Entre los heridos –57 y todos graves–, cuatro se encuentran en estado muy grave y según algunas fuentes serían tres bomberos y un menor. Además, se tiene constancia de la destrucción de varias viviendas cercanas, según informa la agencia Efe.

En Portugal, donde son frecuentes los incendios en verano, el suceso ha tenido un inmenso impacto entre la población, que no entiende cómo las llamas han podido alcanzar semejante envergadura. El propio Gomes reconoció que se propagó de una forma “que no tiene explicación”, aunque la Policía Judicial (PJ) ya descarta cualquier intencionalidad y apunta al impacto de un rayo contra un árbol como la causa más probable del incendio. Los fuertes vientos del sábado, unidos a temperaturas de 40 grados, fueron los causantes de la rápida propagación. La situación meteorológica era casi idéntica ayer complicando la extinción.

Cuatro focos activos .Al cierre de esta edición permanecían activos cuatro frentes, dos de ellos “de extrema violencia”, según Gomes, que ponían en alerta a varias aldeas, donde el Gobierno envió a 400 efectivos de la seguridad social para atender las necesidades de la población. Además, ordenó el cierre de colegios, una medida que se une a la evacuación de más de un centenar de personas ante el “riesgo” que corren algunas poblaciones. También, decretó tres días de luto oficial en todo el país.
Al mismo tiempo, se continúa el trabajo de búsqueda e identificación de las posibles víctimas “aldea por aldea” en la zona de Pedrógão Grande, algo complejo por el avance de las llamas y que podría llevar varias jornadas.

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