Martes 17.06.2008
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Hubo un tiempo, en los últimos años del franquismo, en que ETA ejerció una poderosa influencia sobre los ámbitos más radicales del nacionalismo gallego.
En aquella época, la organización etarra aún no había elegido la senda del asesinato mafioso y de la delincuencia común organizada y a menudo sus comandos eran admirados como míticos gudaris de la lucha contra la dictadura.
Así, en la primera mitad de los años 70, la banda etarra logró cautivar a algunas de las mentes más jóvenes e idealistas de nuestra tierra, ansiosas por conectar por quienes, a su juicio, representaban el guión de los horizontes revolucionarios que Ahmed Ben Bella en Argelia y Fidel Castro en Cuba habían puesto sobre la convulsa escena mundial de aquellos tiempos: "Euskadi, la otra Cuba de Europa", rezaba el primer eslogan de ETA en las paredes del País Vasco.
El día 7 de noviembre de 1971 nacía en Barcelona la Asamblea de Cataluña, que aglutinaba a la práctica totalidad de las organizaciones políticas clandestinas que operaban en el Principado y que en uno de sus principios fundacionales proponía la coordinación de todos los pueblos peninsulares.
En especial vascos y gallegos, para llevar a cabo una lucha coordinada contra la dictadura. Es, precisamente, en una de las primeras reuniones de aquella Asamblea, donde militantes de la Unión do Povo Galego tienen ocasión de hablar, en directo, con líderes del nacionalismo radical catalán que encabeza el Partido Socialista de Liberación Nacional y con los enviados de ETA a Barcelona, en representación de Euskadi.
Allí empezó todo.
Meses después, los acontecimientos del día 10 de marzo de 1972, que trajeron consigo la muerte de dos operarios de la industria naval (Amador Rey y Daniel Niebla) en un durísimo enfrentamiento con la Policía, provocaron un extraordinario proceso de radicalización tanto en la izquierda en general como en el movimiento sindical.
Y de un modo especial en las formaciones del nacionalismo que luchaban por hacerse un hueco en la fronda política clandestina de Galicia.
El país vibra en amplios movimientos de solidaridad con los trabajadores de Ferrolterra, que desembocan en las huelgas de setiembre en Vigo.
Terra e Tempo, la publicación oficial de la UPG, proclama que el nacionalismo debe iniciar sin más dilaciones el proceso de formación de "una etapa de lucha armada" en el marco de la "revolución nacionalpopular". En el editorial, que encabeza un número destinado a analizar los acontecimiento ferrolano, sentencia: "Galicia necesita un destacamento armado", "hay que crear un Ejército clandestino".
Poco antes, en abril de aquel mismo año 1972, una delegación de la UPG que encabeza Bautista Álvarez, asiste a la reunión que por vez primera convoca la Unión Democrática Bretona en la ciudad francesa de Brest.
Junto a los enviados de la U, están una vez más los enviados de ETA. También asisten portavoces del IRA irlandés y del Sinn Fein. La química que se establece entre todos ellos les lleva a reunirse, otra vez, en 1973, en el camino hacia la redacción de la Carta de Brest que coincide en el tiempo con la Revolución de los Claveles en Portugal (abril de 1974).
Los acontecimientos de Lisboa amplían los contactos internacionales de los nacionalistas radicales gallegos, que les sirven de plataforma para estrechar cada vez más sus relaciones con la organización etarra.
El día 1 de mayo de 1975, ETA, el catalanista PSAN-provisional y la UPG firman un comunicado conjunto, donde se pronuncia sobre la liberación nacional de Galicia, Euskadi y Cataluña, autoproclamándose como "las vanguardias revolucionarias y patrióticas de nuestros respectivos pueblos".
Para entonces, Moncho Reboiras ya se había hecho cargo del mando al frente del primer comando armado del nacionalismo radical gallego, en el curso de una reunión celebrada en Compostela el día 23 de febrero de 1974.
Ese mismo año, Reboiras se reúne en la capital francesa con el etarra Pedro Ignacio Pérez Beotegui, alias Wilson. Meses después, también en la capital francesa y aprovechando a celebración de un recital de Lluis Llach en el Olimpia de París.
Coincidiendo con la celebración del 1 de Mayo, ETA, PSAN-p y la UPG difunden un nuevo manifiesto: los etarras aceptaban plenamente y sin cortapisas la cooperación e incluso veían la posibilidad de llevar a cabo acciones conjuntas en Galicia y en Cataluña.
La conexión vasca está en pleno apogeo. Y en ese contexto llega a nuestra tierra dos destacados militantes etarras: Emilio Goitia Batiz y José Ignacio Villanueva Lanza.
Comandos en la boca del 'lobo'
•••El establecimiento de la colaboración armada entre ETA y el comando nacionalista gallego coincidió con una vasta e intensiva operación desarrollada por la Dirección General de Seguridad en 1975. El día 11 de agosto de aquel año, a la salida de Guntín (Lugo), son detenidos Xosé María Brañas (UPG) y los etarras Emilio Goitia e Iñaki Villanueva. Al día siguiente, a primeras horas de la madrugada, muere el jefe del comando gallego Moncho Reboiras cuando intentaba huir del cerco policial. Tras aquella redada, que durante varias semanas se produce en todo el territorio español, está la sombra de un infiltrado de la Guardia Civil: Miguel Lejarza Egía, alias Lobo.
Donde el diablo puso su semilla
•••El atentado del Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceibe contra el chalé de Manuel Fraga en Perbes, llevado a cabo en mayo de 1988, se produce el mismo día en que el Grapo -una organización cuyos orígenes se remontan a las huelgas de 1972 en la ciudad de Vigo- asesina al industrial coruñés Claudio Sanmarrtín. El Exército fue el último intento se poner en práctica en nuestra tierra las ideas pergeñadas en la primera mitad de los años 70 por el 'comando Reboiras'. Su semilla, sin embargo, continúa en vida latente en ámbitos muy minoritarios de un nacionalismo extremadamente radical que no encuentra acomodo racional ninguno en la sociedad gallega.
2006. La última vez que la banda anunció un parón en su actividad criminal fue el 22 de marzo de 2006, cuando anunció un alto el fuego permanente que entró en vigor 48 horas después. Los etarras anunciaron el final de la tregua el 5 de junio de 2007.
1998. La banda de asesinos ETA anunció el 16 de septiembre de 1998 una tregua que se hizo efectiva dos días después y que se prolongó hasta el 3 de diciembre de 1999. Éste fue el alto el fuego más largo de los decretados por los terroristas.
2004. La organizacion terrorista decretaba, tras la del 20 de noviembre de 1997 que afectaba a los centros penitenciarios del país, la que sería su segunda tregua parcial, en este caso un cese de la violencia previsto en exclusiva para el territorio catalán.
1981. El primer alto el fuego anunciado por la banda armada tuvo lugar pocos días después del intento de golpe de Estado del 23-F, cuando ETA Político Militar comunicó una tregua que finalmente se prolongó hasta agosto del año siguiente.
