Martes 10.02.2009
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El reajuste llega tarde, se ha "improvisado" y supone "el mayor recorte social de la historia". El líder del PP, Mariano Rajoy, actuó ayer firme en su papel de oposición, y advirtió a Zapatero de que no le dará "un cheque en blanco" para respaldar su política por sus "improvisaciones y rectificaciones".
Rajoy puso encima de la mesas sus propias receta: que se suprima "inmediatamente" la vicepresidencia tercera del Gobierno, que se eliminen y fusionen varios ministerios, y que se ponga fin a las subvenciones "no justificadas", entre ellas las que se dan a organizaciones empresariales, sindicales y políticas.
El presidente popular insistió en la eliminación de la vicepresidencia que dirige Manuel Chaves y de los ministerios de Igualdad y Vivienda, propuestas a las que sumó la integración de los ministerios de Educación y Cultura, y de Trabajo y Sanidad.
Además, reclamó un "plan completo" de reestructuración del gasto público que evite duplicidades entre administraciones, revisando las políticas y programas de la Administración General del Estado, que Zapatero se comprometió a hacer antes del 1 de mayo y "no ha hecho", así como "todas las reformas estructurales" que quedan pendientes.
En su réplica a Zapatero en el debate monográfico sobre el ajuste fiscal, Rajoy acusó al jefe del Ejecutivo de haber "improvisado en tres días" un recorte de 15.000 millones del déficit publico, y aseguró que de haber aplicado dicha reducción "desde el primer día" con medidas como las que expuso, ahora no tendría que "recortar los derechos".
Con los pensionistas. Según Rajoy, se evitaría que el coste recayera sobre los pensionistas, futuras madres y empleados públicos. "También recaería sobre usted", zanjó.
Según Rajoy, se evitaría que el coste recayera sobre los pensionistas, futuras madres y empleados públicos. "También recaería sobre usted", zanjó.
El popular se mostró dispuesto a hablar con Zapatero sobre sus propuestas, pero dijo que el presidente debería tener en cuenta las que él le ha hecho, y le aseguró que cuando el PP subió al poder en 1996 medidas similares inauguraron la "mayor época de crecimiento de la economía". Advirtió a Zapatero que "no juegue a los espejismos" con los españoles con la excusa de la salida de la recesión que, si bien no es "irrelevante", tampoco es la "solución" a la crisis. "Los espejismos a estas alturas se vuelven contra usted", advirtió el líder popular, quien consideró que el Ejecutivo "debe admitir la realidad tal y como es, y no dejar para septiembre el examen de junio".
Destacó que el ajuste fiscal "es bueno" y el Gobierno se ha "equivocado constantemente" negándolo, hasta hace una semana, con la excusa de que frenaría la recuperación, pero advirtió de que unas medidas que suponen 15.000 millones exigen "más labor y sosiego" para su diseño.
Lamentó el "deterioro" de la imagen de España en Bruselas, que ha impuesto restricciones a España "como a un moroso" para impedir que Zapatero "exporte su incompetencia", al tiempo que crea un Fondo para evitar que grandes países miembros, como España, entren en "dificultades insuperables". "No lo he dicho yo, lo han dicho allí", dijo Rajoy, quien deslizó que ve "pros y contras" en esta herrameinta.
El portavoz de CiU, Josep Antoni Durán i Lleida, consideró que Zapatero ha actuado "tarde" y "bajo presión internacional", si bien estudiará las medidas con "sentido de Estado".
También fueron críticos PNV y CC, aunque mostraron su disposición a analizar las medidas.
Desde la izquierda se advirtió de que los recortes provocarán una "fuerte contestación social", como señaló el diputado de IU, Gaspar Llamazares.
