Ya no se me ocurre que más podemos hacer, de un tiempo a esta parte, solo nos queda contemplar la libertad. La columna revela una conversación inédita consigo mismo. El leer entre líneas las noticias, no le aclara las ideas, suponen sanas preguntas y sorprendentes posibles interpretaciones.
La relajación intelectual, adquirida “na horta o no paseo cotidian”, intercala con hidalgo de vida... [+]
Ya no se me ocurre que más podemos hacer, de un tiempo a esta parte, solo nos queda contemplar la libertad. La columna revela una conversación inédita consigo mismo. El leer entre líneas las noticias, no le aclara las ideas, suponen sanas preguntas y sorprendentes posibles interpretaciones.
La relajación intelectual, adquirida “na horta o no paseo cotidian”, intercala con hidalgo de vida contemplativa.
Tal vez, la desesperación de la sociedad actual, como desde siempre, nos lleve a la violencia, al acoso social, al insulto, entre otras, a las variadas manifestaciones de cualquier tipo, cuando el dialogo no se hace posible por falta de argumentación en libertad.
La línea de la ética de “EL CORREO GALLEGO”, como no puede ser de otra manera, la de no cruzar la endeble raya de la actual “Ley de Igualdad de Genero”.
Al final uno se pregunta, ¿Dónde queda la fina ironía del escritor en libertad?