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Mucha e Mucha

E prantaron patacas nos Campos Elíseos

10.08.2008 Carmucha le pidió al oculista unas lentillas para el córner “porque llevo treinta años sin ver un carallo”. Los ingleses pronuncian córner sin complejos al referirse al rincón de Hyde Park. En Galicia, Nucha e Mucha, humoristas, hablan del córner pero sin pelos y señales. Y hacen felices a los enfermos.

TEXTO Y FOTOS: ROBERTO QUMATA

Los Campos Elíseos van desde el Arco de Triunfo hasta la plaza de la Concordia. La grandeur de Francia se prolonga por espacio de 1.880 metros. A los pies del Arco de Triunfo, que mandó construir Napoleón para conmemorar su triunfo en la batalla de Austerlitz (1805),  se encuentra  la Tumba del Soldado Desconocido. En sus piedras  puede leerse: “Ici repose un soldat français mort por la patrie 1914-1918”.

La bandera tricolor tremola cada 14 de julio, fiesta nacional, a lo largo del eje histórico de los Campos Elíseos. Todo es excelso, grandioso, armónico en este escenario protegido por la pátina del tiempo.

El intento de asaltar la Bastilla para proveerse de pólvora  estuvo precedido por el Gran Miedo, un rumor hábilmente extendido en las zonas rurales, según el cual la aristocracia pretendía abortar los planes de los revolucionarios mediante la especulación de los precios de los cereales y la destrucción de las cosechas de trigo.

Nucha e Mucha, dos jóvenes gallegas de probada capacidad humorística, se fueron a París para rememorar casi 220 años después la toma de la Bastilla “prantando patacas nos Campos Elíseos” en calidad de integrantes de una comisión franco-gallega de “agricultura” y sin necesidad de utilizar el tractor que había estrellado el padre Nicanor.

Cabe advertir al lector, antes de nada, que el tractor  utilizado en la aldea de Ardebullo había sido declarado “chatarra total” tras el accidente sufrido por el padre Nicanor, que lo conducía en compañía de Carmucha, la hermana mayor de Nucha e Mucha.

 “Carmucha”, señalan las entrevistadas en Carral, “casi espeta os dentes contra un carballo”, como natural consecuencia de la violenta colisión.

La caída el 14 de julio de 1789 de la fortaleza de la Bastilla supuso el agotamiento  del Antiguo Régimen (el fin de una monarquía despótica) y el inicio de la Revolución francesa, hechos de enorme relevancia histórica cuya repercusión llega a nuestros días.

 Precisamente, en ese brusco contraste entre la degradación de lo serio y formal por el enaltecimiento de lo rústico, que no vulgar –‘‘plantar patacas nos Campos Elíseos”–, radica el humor de Nucha e Mucha, un dúo de actores que “nos llena de felicidad la noche de los viernes”, confiesa Carmen M., familiar de un paciente inmovilizado desde enero.

En el acopio de entrevistas para completar el reportaje Madres coraje de enfermos vegetales, publicado por EL CORREO el pasado 6 de julio, una, especialmente descarnada, quedó en la reserva ante la imposibilidad de contrastar en ese momento datos y avances médicos referentes al ictus cerebral.

“A primeros de año (2008), mi tío sufrió un ictus”, precisa Carmen M. En el transcurso de los días siguientes, el enfermo empeoró. De repetir palabras y hechos y confundir situaciones
–‘‘como que se casó en Nueva York, cuando todos sabemos que se casó en Río de Janeiro”–, pasó a un estado de pereza absoluta.

“Se quedó sin habla” y el resto de la familia, sin esperanza. Pero algo sucedió en la evolución de la enfermedad que supuso un punto de inflexión a partir de unos sonidos que provenían del televisor de la cocina. El paciente movió los ojos con mayor intensidad y emitió un carraspeo gutural como de aprobación.

Nucha e Mucha acababan de arrancar al público de Luar la última carcajada con la visita que hizo Carmucha a un oculista de A Coruña.

“Moi buenas, doutor,  le vengo a su consulta para pedirle que me recete unas lentillas para la ...”.
“¿Para la qué?”. “Es que llevo más de treinta años sin ver un carallo”.

De la misma forma que estalló el jolgorio en los platós de Luar, una señal llegó al cerebro dañado del enfermo. La burrada de Carmucha no consistió en decir el nombre de la inombrable –sólo faltaba que la nombrase con pelos y señales a diferencia de los ingleses que pronuncian cona con entera normalidad al referirse al córner de Hyde Park–, sino en la confusión de elegir un oftalmólogo en lugar de un ginecólogo.

No siempre, pero a partir de entonces, en el cerebro del tío de Carmen M. hay vida cada vez que los viernes y domingos (repetición) pasan el Luar de José Ramón Gayoso. Eso quiere pensar la familia. Nucha e Mucha son sus estrellas preferidas, y puede que el estímulo o el bálsamo para desempeñar la función catártica semejante a la de las lágrimas. (Véanse los rostros del público de Luar, que no se sabe muy bien si se le salta las lágrimas o la dentadura postiza en el bullicio de cada viernes).

 Nucha e Mucha han reinventado el humor autóctono para una risa frisona o, tal vez, una especie de celofán de carcajadas con el  envuelven unos momentos –escasos– de felicidad. Nietzsche decía, no sin razón, que “el hombre sufre tan profundamente que ha tenido que inventar la risa”.

Son muy distintos a Martes y Trece, pero podrían ser sus herederos, al menos, en el Reino de Galicia, y más que nada en esa aldea imaginaria de Ardebullo, donde las hermanas Nucha, Mucha, Carmucha, Pirucha, Pepucha, Gelucha, Pilucha…, y así hasta trece, presentan como credencial “a casa da Conexa, que é a nosa mamá, que ten uns dentes grandísimos i á que estades todos convidados”.
        
“A casa da Conexa non ten perda, todo o mundo a coñece, pero si vides, como o outro día que chegou un autobús ateigado de xente que nos quería coñecer, daquela chamade antes… Claro, e que hai fins de semanas que saímos de excursión, imos ós balnearios para desestresarnos. Hai pouco estivemos en Ourense, pero non podemos volver máis …” .

Marcos Pereiro, 26 años, el más bajito, interpreta el papel de Nucha. José Touriñán, 28 años, el de Mucha. Antes o al mismo tiempo que humoristas, Marcos y José son actores y ambos de Culleredo, uno de nacimiento y otro de adopción.

Touriñán, que confiesa que no tiene gracia para contar chistes, apunta que “Marcos é fillo da emigración (nació en Alemania), digo da Encarnación”.

Comenzaron por dar rienda suelta a su vocación en el instituto de la villa, más tarde refrendada en la Universidad Laboral Crucero Baleares do Burgo.

 Los talleres de teatro como actividad escolar limaron no pocas asperezas. Cada uno avanzó por caminos distintos que convergerían más tarde en la pista polideportiva, donde los unió el balonmano. Juntos debutaron en Unha rosa é unha rosa.

 Marcos, más madrugador, se estrenó en Os vellos non deben namorarse.  A los quince años le tocó memorizar el guión fotocopiado de O achadego do castro. Un año después formaba parte del grupo de teatro Especulum meigallada.

Carmucha es, en cierto modo, el numen inspirador de las hermanas de Ardebullo, casi siempre inocente aunque desmedido. En el humor del dúo afincado en Carral, donde regentan desde hace un año la Sala the Star, no tienen encaje los mecanismos de violencia tan comunes en los chistes de tintes políticos, racistas o de género.

 Pereiro y Touriñán, si no fuera por el aura televisiva de mitos in crescendo, son dos rapaces absolutamente sencillos. Después del Luar de cada viernes regresan a Carral para servir cervezas en su local de copas Sala the Star. O sea, que se lo curran, no vaya a ser que el éxito tenga fecha de caducidad.   

En la ficción,  Nucha estudió hasta sexto de EGB, por lo tanto se le suponen ciertas capacidades para no rebasar los límites del esperpento. Mucha, aunque iletrada, juega con las palabras polisémicas, los equívocos ocurrentes y las largas jeadas –‘‘si viras como nos botaban droja no Colacao”– propias de la zona de Carballo. Y por fin, Carmucha es un ser del que, por imaginario, se pueden admitir sus excesos.

¿Por qué Nucha e Mucha no pudieron volver a Ourense? “Porque foi moita verjuenza”, dice Nucha. Mucha, sin embargo, razona que “iso lle pode pasar a calqueira”. Y a partir de la pugna entre las dos hermanas por silenciar o airear la intimidad de la familia y la complicidad del público que se desternilla, por fin se impone Mucha.

 “Eu só digo que en tempos de crise, a xente de Ourense está toda salvada. A min paréceme unha boa idea, aproveitar as augas quentes das Burjas para lle botar na pota 24 paquetes de fideos do número tres e facer sopa. Xa sabemos que a Carmucha jústalle a sopa espesa, xa viches como despois lle botou  medio becerro e un polo enteiro, pero ¡coidado!, sin Avecren. Carmucha fixoo as cousas bien”.

En pleno desencaje de mandíbulas, Mucha reconoce que lo sucedido al padre Nicanor, que acompañó a las hermanas en la visita a Ourense, pertenece a la esfera privada del cura, pero aún si se arranca y dice: “Escaldou os juevos por achegarse tanto as augas fervendo”.

El padre Nicanor responde a la figura de un párroco moderno, el filtro por el que pasan situaciones inverosímiles.  Aunque las hijas más jóvenes de A Conexa son más proclives a la sesión vermú desde que visitaron París “cando casou Viruca de Tomé”, el single dedicado al cura arrasa desde las primeras estrofas.

“Oh, Padre Nicanor, tuviste un asidente en el tractor. Iba Carmucha por la acera, y viniste tú y la empujaste pa fuera”.

 El desmadre. Gayoso despide a Manolo Escobar y a El Puma. Entran Nucha e Mucha para cerrar el programa. “Ay qué bien, José Luis Rodríguez, El Puma. Nucha, pero ¿ti non ves que leva unha camiseta de tijre?”. En directo, no en playback, por eso son más creíbles.   


Sin Cibeles, Ardebullo festejó el gol de Torres en el pilón de lavar la ropa

Según Pereiro y Touriñán, el  humor polí­tico puede dividir al público y restarle votos. “Non hai que darlle moitas voltas, ridiculizar aos políticos ata onde se poida. Hai historias dos Reis e mailos Prí­ncipes que se contan nun bar, pero nun plató de tv pode ser moi agresivo”.
  
Los políticos ganan en popularidad casi en la misma proporción que imitadores y caricaturistas. Se retroalimentan. Nucha e Mucha prefieren el humor apegado a lo cotidiano: “Contamos o que temos vivido nós ou historias que nos contan os vellos”.
Nucha, por ejemplo, fue víctima de un trance extremo al precipitarse al fondo del pozo negro de la casa. Pudo hacer pie gracias a la capacidad de absorción de Carmucha. “A Carmucha jústanlle as augas negras porque lle saben a Coca-Cola e a Coca-Cola, como se sabe, ten jas natural.Estourou, soltou un fojete que matou a Toñito da Barrala”.
   
Cuando el 29 de junio España conquistó la Eurocopa, en Ardebullo prendió, como en todo el país, el bullicio patrio. Para las gestas deportivas, Madrid dispone de la Cibeles; Ardebullo, por el contrario, las celebra “no pilón de lava-la roupa. Carmucha tirouse de cabeza despois de que Torres marcara o gol. E claro, o home do tempo contou que no pilón de Ardebullo habí­a mar arbolada con ondas de seis a sete metros”.
   
Pepucha, otra de las hijas de A Conexa –”os dentes da mamá son tan jrandes que nos ten raiado todo o parqué”–, se unió a los festejos del fútbol permitiendo ciertas libertades a un vecino llamado Tomás. “Ví­ronos pejaditos todita la noche no hórreo, foi tal o frejamento que saltaban chispas, e ao remate saían palomitas do hórreo”.

 


Dos actores de largo recorrido para trece hermanas, “a mamá” y el padre Nicanor

 El bajito del grupo, de voz atiplada para adaptarse a la femenina de Nucha, compaginó los estudios de Fotografía artística con su carrera teatral, que recibió un formidable impulso con el aprendizaje de los clásicos, por más que Aristófanes tachase las obras de Eurípides (92 tragedias) de “la degradación del teatro clásico”. En el Grupo Sardiña tuvo la oportunidad de interpretar obras de Eurípides y de Plauto. De las comedias de éste abundan las situaciones cómicas de enredos, engaños y confusiones, un formidable caladero de ideas que Pereiro rescata de su reserva mental para dar pie a las “barbaridades y burradas de Mucha”.
   
Touriñán frecuentó la Asociación de Manicómicos y la facultad para licenciarse en Filoloxía Galego-Portuguesa. El dúo pasó de Os dous de sempre a Nucha e Mucha a partir del Día das Letras Galegas de 2002 (Fray Martín Sarmiento). Por copy right tuvieron que prescindir de otro de sus nombres: As cantareiras de Verdillo, que así se llamaba un grupo de Carballo que había, incluso, editado un cedé.

Marcos resolvió el asunto mediante una frenética búsqueda en Googel: “Non atopei por ningures un dominio co nome de Ardebullo”, de modo que la pareja de cómicos se la conoce también por las Cantareiras de Ardebullo. Su irrupción en el medio televisivo se remonta a la recta final del Supermartes, “onde participamos nos últimos seis programas”. Antes de debutar en Luar de la mano de Gayoso, Pereiro y Touriñán derrocharon talento en más de cien actuaciones ante el público. En la Sala Nasa de Santiago, por ejemplo, actuaron a base de canciones, gags y de relatos acerca del parto de Carmucha, la hermana mayor  en la ficción, que jamás aparece en los escenarios.

 


Pepe de Chiruca morreu pola tronada e a saia de Carolina ten un Lacoste pintado

Marcos Pereiro (Nucha) señala que “me escarallo de risa” cuando repasa los vídeos a la carta de  Televisión de Galicia.

“Cando nos divertirnos notamos que a xente o pasa ben”. El hecho de que Gayoso y Nieves Rodríguez den paso al dúo de humoristas en distintas fases del programa quiere decir muchas cosas. El momento dulce de Nucha e Mucha está corroborado por el hecho de que cada viernes la pareja despide el programa.

Mucha (José Touriñán) precisa que vive el momento sin complicarse la vida. Los críticos más despiadados son “os nosos pais e as nosas noivas. De momento as cousas van ben, as cousas funcionan, sabemos que temos que mellorar e temos que incorporar outros personaxes”.

No hay secretos ni fórmulas mágicas: desde que actúan juntos, jamás han escrito un guión. “Traballas sobre unhas ideas e xogas coa improvisación, aí­nda que agora no Luar nos piden a entrega do guión antes dos mércores”.

El caché de Pereiro y Touriñán ha crecido desde esa formidable plataforma que es Luar hasta el punto de que “agora somos profesionais, vivimos do espectáculo”. En este pródigo, en fiestas, mes de agosto se les requiere como pregoneros y como artistas, que rehúyen de los chistes. “Eu non valgo para contalos, e Marcos non sabe acabalos”.

Aparte de la sala de copas, en la que trabajan de jueves a domingo, colaboran a diario con la Radio Galega. En Tren do serán, Touriñán interpreta el papel de un personaje llamado Regonfe, que comenta las noticias y curiosidades de Ardebullo. Y Pereiro, de lo que pasa en la taberna de Pepe, cerrada durante la pasada huelga de transporte por desabastecimiento de “cacajuetes”.

Pese a que “Pepe de Chiruca morreu pola tronada”, a que  “Mucha lle colleu justo os biberóns de caña”, a que “as uñas larjas de Carmucha ajatuñan as paredes da casa” e que “a saia de Carolina ten un Lacoste pintado”, Marcos prosigue su carrera teatral en la compañía Áncora, y José encarna a un homosexual en Padre Casares y a un administrativo del Sergas en Efectos secundarios.