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En la trastienda del arte

Aunque cada persona dedica una media de tres cuartos de hora a ver una muestra, su preparación puede durar hasta dos años // "Hay que tener cerrado hasta el último detalle", subraya Rosario Sarmiento, de la Fundación Caixa Galicia

ALICIA QUINTÁ/EFE • A CORUÑA   | 26.05.2008 
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Cabalar (efe)
Vista parcial de las instalaciones del búnker en el que Caixa Galicia guarda su colección de arte
FOTO: Cabalar (efe)

Aunque la media temporal para visitar una exposición se calcula en torno a los tres cuartos de hora por persona, su preparación puede durar de uno a dos años, y el montaje comienza mes y medio antes con el acondicionamiento de las salas.

Estos requisitos se endurecen si se trata de obras que forman parte del distinguido círculo internacional de exposiciones. Así, antes de que una obra como El altar de los muertos, de Frida Kahlo, sea trasladada desde Londres o antes de que el Andy Warhol de la exposición de Yves Saint Laurent llegue a la Fundación Caixa Galicia para ser mostrado al público, es necesario superar muchos obstáculos.

Durante una visita de Efe a las instalaciones del búnker en el que la entidad financiera gallega guarda su colección propia, la directora de arte de la fundación, Rosario Sarmiento, desgranó los entresijos no sólo de las 1.500 obras de arte que guardan las dos cámaras acorazadas de Caixa Galicia, sino también del trabajo de producción y el montaje de una exposición.

Sarmiento explicó a Efe que detrás de cada muestra "hay un trabajo muy complejo, donde hay que tener cerrado hasta el último detalle".

Como primer paso, está presentar lo que en este sector se denomina el facility report, en el que se indican las características técnicas de las salas de exposiciones y se certifica que cumplen con la normativa, lo que se traduce en una humedad y temperatura determinada y en una luz concreta para cada exposición, dependiendo de si es pintura, papel o escultura.

Pasados todos los filtros, llega el traslado, siempre especializado, en cajas propias o de alquiler y de materiales determinados, según lo que se transporte.

En este proceso, un correo; es decir, la persona designada por quien presta la obra, la acompaña durante todo el traslado, desde que ésta sale de su museo de procedencia hasta el destino. El control llega al punto de que ese mensajero tiene la obligación de ver entrar y salir la obra del avión y también, tras las 24 horas de reposo del cuadro en su lugar de destino, estar presente en el momento en que se ubica en la sala de exposiciones.

A todo ello hay que añadir el seguro denominado "de clavo a clavo", siempre con cifras astronómicas, y en obras como la de Warhol expuesta en A Coruña hasta hace pocos días, valorada en 30 millones de euros, su seguro es de 9.000 euros.

LA CLAVE

Las obras prestadas 'descansan' un año

Las obras que salen del búnker de Caixa Galicia están cuatro meses fuera y no se vuelven a prestar hasta pasado al menos un año, ya que "es necesario que reposen", según Sarmiento, con la única excepción del Dalí, que estará en la Tate de Londres, por una petición especial .