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César Coll: “Las entradas a las ciudades se han convertido en una sucesión absurda de concesionarios de coches"

El arquitecto ourensano quiso dignificar el acceso sur de Compostela con los ‘edificios-vela’ de la avenida de Barcelona // 260 viviendas del nuevo barrio de A Choupana llevan su firma

El nuevo barrio de A Choupana lleva la firma del arquitecto ourensano César Coll - FOTO: Correo TV
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El nuevo barrio de A Choupana lleva la firma del arquitecto ourensano César Coll - FOTO: Correo TV

ELVA OTERO  | 07.11.2016 
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Dignificar la entrada sur de Compostela y levantar construcciones habitables con un plus de calidad. Con esa filosofía, el estudio de César Coll se ponía a trabajar hace ya más de una década en la urbanización de A Choupana. 260 viviendas repartidas entre los edificios-vela (con pisos de 160 m²) y los inmuebles que dibujan la perpendicular de la avenida Barcelona (los dúplex rondan los 130 m²) llevan la firma del arquitecto ourensano. “El objetivo no era que fuese un barrio vip. Quizás con otros materiales más económicos, pero considero que esa arquitectura y esos parámetros tienen que ser accesibles a cualquier persona”, advierte Coll.

El autor recuerda que, por aquellos tiempos, había en la ciudad reputados promotores que no le veían posibilidades a la zona e incluso la condenaban a ser únicamente “un área de vivienda protegida”. Bien al contrario, Coll considera hoy que “es uno de los mejores sitios para vivir”. Promovido en régimen de cooperativa, el tipo de cliente contribuyó a marcar una hoja de ruta concreta desde el punto de vista arquitectónico. “Eran personas que querían vivir allí y de una forma diferente. Por ejemplo, la plaza de Pascual Veiga no estaba inicialmente en el plan. Se incorporó posteriormente y hoy le da mucha vida”, recuerda.

Muy cerca del Campus Vida y del hospital Clínico, el proyecto se concibió para “rematar una de las entradas de Santiago, en general un tema muy mal tratado en todas las ciudades”. En opinión de César Coll, las puertas a las grandes urbes se han ido descuidando y, pese a la atención que les ha prestado siempre la tradición urbana europea, se han convertido “en polígonos industriales o en una sucesión absurda de concesionarios de coches”. Para romper con prácticas poco recomendables e imitar el comportamiento de antiguas urbes, el arquitecto quiso crear un ornato para A Choupana y diseñó los edificios-vela. “Tienen una especie de elementos simbólicos y esculturales para remarcar que ahí empieza una escala diferente. Es una transición del espacio verde que hay entre la ciudad y las afueras”, explica.

Aún a pesar de los esfuerzos, la transición del nuevo barrio a Romero Donallo y Mestre Mateo no quedó solventada. “Es un problema que no se ha podido resolver en el propio Plan Xeral y en el propio crecimiento de la ciudad”, admite Coll. Lo mismo sucede en otras zonas. Alude en este sentido al enlace con el hospital de Conxo. “Si ahí hubiéramos tenido una calle con una sección más ancha, la conexión del Ensanche con un edificio histórico como el Psiquiátrico habría potenciado mucho el valor de la ciudad”, zanja.