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Conxo: la lucha de un barrio partido en dos

El túnel lleva tres meses funcionando, pero la vida de los vecinos poco ha cambiado // Además de ampliar la brecha entre la zona vieja y la nueva, no ha servido para recortar el tráfico en superficie // Las rúas anexas al vial Antón Fraguas muestran todavía los daños colaterales de las obras

Xabier Sánchez, izquierda, y José Ramón de la Fuente, presidente y vocal, respectivamente, de la Asociación de Veciños Conxo Aberto - FOTO: Ramón Escuredo
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Xabier Sánchez, izquierda, y José Ramón de la Fuente, presidente y vocal, respectivamente, de la Asociación de Veciños Conxo Aberto - FOTO: Ramón Escuredo

ELVA OTERO. SANTIAGO  | 12.10.2016 
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La de Conxo es la historia de un barrio en lucha. El progreso les viene jugando malas pasadas desde siempre. Allá por la década de los 80 la Polícía tenía que llevarse a la fuerza a los vecinos de Paidacana que se oponían a las obras de la traída del agua. La prensa de la época se hizo eco de aquella pequeña revolución contra los nuevos tiempos. Los que representan a los residentes de la zona son hoy los que presionan para que el saneamiento llegue a rúas como A Fervenza o A Benéfica. Es solo una de las muchas demandas que recuerdan al gobierno local en cada reunión Xabier Sánchez y José Ramón de la Fuente, presidente y vocal, respectivamente, de la Asociación Conxo Aberto.

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Los nuevos servicios servirían en parte para tapar las heridas que meses atrás dejaba la ejecución del paso inferior. Hay otras calles -Travesa de Conxo y Conxo de Arriba- en las que todavía resultan visibles los daños colaterales de un proyecto que lleva ya tres meses funcionando. “Non son viais pensados para tanto tráfico”, lamentan los portavoces mientras muestran las grietas del asfalto. Algunas ya se han ido cerrando, pero aún queda mucho por hacer. Durante las obras, los que iban al hospital Provincial o al Psiquiátrico por carretera tenían que desviarse por caminos estrechos que hasta entonces únicamente utilizaban los que viven en el barrio. Aunque la circulación por el nuevo corredor se abrió hace tres meses, nadie ha retirado todavía las señales que prohíben el aparcamiento en las calles anexas.

Para los vecinos, hablar del túnel es sinónimo de decepción. Otra vez el tren del progreso les pone en serios aprietos. “Sabiamos que había que facelo. Pero en lugar de avanzar, levounos seis anos atrás”, critican Sánchez y De la Fuente. “As condicións de vida do barrio non melloraron substancialmente. Non aporta moito. As entradas e saídas seguen sen resolver. En realidade, só beneficiou aos que pasan por debaixo”, añaden. En definitiva, ni integración del Conxo histórico con el nuevo, ni menos vehículos en superficie. Todo sigue igual.


“Hai bastante máis tráfico do que pensabamos. E iso redunda na convivencia cos peóns”
, sentencian. Frecuencias de semáforos complejas y una señalización horizontal y vertical confusas entorpecen el ir y venir tanto de conductores como de transeúntes. “O barrio bonito non quedou. O impacto visual é importante”, aseveran los portavoces. Y no será por que no lo hayan advertido incluso antes de que la maquinaria empezara a trabajar.