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¿Qué esconde Matadoiro Compostela?

Colectivos de diferente índole intentan sacar partido a la que fuera sede de la Casa da Xuventude // Cerrada durante casi un año, sus actuales usuarios proponen abrir un pasadizo interior hasta Belvís

Con 1.600 m2 útiles, Matadoiro Compostela abría sus puertas el pasado verano  - FOTO: Fernando Blanco
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Con 1.600 m2 útiles, Matadoiro Compostela abría sus puertas el pasado verano - FOTO: Fernando Blanco

ELVA OTERO. SANTIAGO  | 26.09.2016 
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En la sala del fondo, con vistas al parque de Belvís, hay una fiesta de RecunchoMaker. Suena la música. Mayores y niños picotean mientras charlan. En las mesas que unos y otros han traído para la ocasión, se reparten aperitivos, ordenadores portátiles y unos cuantos artilugios un poco difíciles de identificar. Ellos forman parte de uno de los grupos que, de forma eventual, se ha hecho un hueco en Matadoiro Compostela. "Es una comunidad de gente que se une a partir de la electrónica. Imparten tutoriales, intercambian conocimiento... Nacieron en internet y ahora tienen entidad física", cuenta David Rodríguez, coordinador del programa de Mediación Cultural que, a partir de un proyecto para reactivar los 43 centros socioculturales (CSC) de Santiago, intenta dotar de un uso a la antigua Casa da Xuventude. Antes estaban en el CSC da Caramoniña y se trasladaron porque su proyecto fue uno de los cinco seleccionados -entre 25 aspirantes- en la convocatoria que se lanzó a principios de verano.

El Concello hizo unos cuantos arreglos antes de que se reabriera el inmueble a mediados de junio. Llevaba casi un año cerrado. El falso techo de algunas salas ha desaparecido. La pintura se cae de las paredes. El suelo tampoco oculta su desgaste. “Es un edificio de la década de los 80, pero su estado es asumible. La primera planta reúne unas condiciones adecuadas”, comenta Rodríguez. Grafitis recientes ponen color a alguna de las estancias. En otra sala hay un proyector preparado para la sesión de swing que habrá un poco más tarde. “Queremos transformarlo nosotros poco a poco. No hay fuentes de financiación externas. El Concello solo paga la luz, el agua y el wifi. El material que hay aquí es fruto de donaciones”, explica el coordinador.

F.Blanco
David Rodríguez, coordinador del programa de Mediación Cultural
FOTO: F.Blanco


El enorme hall de entrada funciona como una plaza pública en la que unos y otros se cruzan. En la rampa que conduce al primer piso se contempla una exposición de fotografía sobre el telescopio especial Hubble. La organiza el Clube de Astronomía Vega. Si progresa lo que se propone desde el programa de Mediación Cultural, este desnivel podría desaparecer para dar paso a un pasadizo que, a través del interior del inmueble, conectaría la praza do Matadoiro con Belvís. “También queremos que se maquille el edificio, que se pinte de blanco y que se retranquee la fachada para que quede a la misma altura que las demás”, apunta Rodríguez mientras bromea sobre el tan criticado diseño del inmueble. De hecho, a punto estuvo de ser derribado. Si el frente se remete, podría ganar superficie la terraza que sobresale en uno de los extremos del tejado, uno de esos rincones olvidados que hasta ahora nunca ha tenido un uso y que regala unas vistas espectaculares.

HOJA DE RUTA

Poco más de un mes para decidir los usos

La que atraviesa ahora Matadoiro Compostela es solo una fase de prueba. El programa de Mediación Cultural finaliza el uno de noviembre –se prorroga la segunda quincena de octubre- y a partir de ahí el Concello tendrá que mover ficha. Este período debería servir para, según Raxoi, detectar los usos con más demanda y evaluar el estado del inmueble.

A partir de ahí y una vez definido el destino de la casa, se convocará un concurso arquitectónico con doble cometido: mejorar la imagen de la construcción y resolver la conexión con Belvís. Según las previsiones del gobierno local, el proceso tendría que estar en marcha este otoño, de modo que la rehabilitación podría ejecutarse en 2017. El edificio solo permanecerá cerrado mientras se acometan las obras.