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¿Por qué Santa Marta es un barrio vip?

Con más de tres mil habitantes, se ha convertido en residencia de funcionarios del hospital Clínico y de la Xunta // Icono de la Compostela contemporánea, la avenida de Barcelona absorbe el grueso de la población // Mientras tanto, las viviendas sociales del grupo Saconia se transforman en chalés de lujo

Escultura de Ignacio Basallo en A Choupana. Al fondo, los edificios-vela diseñados por el arquitecto César Coll - FOTO: Martín Rendo
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Escultura de Ignacio Basallo en A Choupana. Al fondo, los edificios-vela diseñados por el arquitecto César Coll - FOTO: Martín Rendo

ELVA OTERO   | 07.11.2016 
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En los años 50, Santa Marta y A Choupana eran zonas casi vírgenes a las afueras de la ciudad. Al barrio empezaban a llegar entonces los primeros vecinos, los afortunados en el sorteo de las viviendas sociales del grupo Saconia. Pocos quedan de aquella época. Mientras Galeras sigue sufriendo por la mudanza del hospital, el sur de Compostela se beneficia de la eclosión urbanística que trajo consigo la apertura del Clínico en 1999. Amplias avenidas, edificios de diseño y chalés de lujo se abren paso en lo que medio siglo atrás eran huertas.

“No 62, cando eu viñen a vivir para aquí, había só unhas poucas casiñas ao lado da estrada”, recuerda Aurora. “Isto daquela pertencía a Conxo e foi despois cando se formou a parroquia”, añade. Testigo de la metamorfosis de la zona, relata con nostalgia cómo era el Santiago de la época. “Na praza de Vigo había un mercado e, na avenida de Vilagarcía, celebrábase un baile”, narra. Todo aquello se ha esfumado. Los pocos mayores que hay en el barrio se reúnen ahora en el centro sociocultural (CSC) para compartir experiencias y mantener viva la memoria.

Son minoría. La programación está pensada para los nuevos habitantes. “Organizamos sobre todo actividades para familias con nenos porque é o que ten máis demanda”, explica Sandra Quintana, coordinadora del CSC de Santa Marta. Abrió sus puertas hace cuatro años en la rúa Antonio Rama 6, en la frontera entre las casas de Saconia y el nuevo bulevar. Aunque absorbe usuarios de diferentes puntos de la ciudad, el servicio municipal sirve para medir cómo respira el barrio. “Case todos os que chegaron aquí nos últimos anos son traballadores do hospital ou da Xunta, xente de alto nivel que non fai vida aquí. É un coma O Milladoiro, un barrio dormitorio”, cuenta. “Nótase moito a diferenza entre uns e outros. Os do barrio de sempre son persoas maiores que viven nas casas de toda a vida”, relata.

Con 3.367 habitantes, el grueso de la población se concentra en la avenida de Barcelona (el límite se fija en la avenida da Liberdade), según los datos que maneja el CSC. Icono de la Compostela contemporánea, los ‘edificios-vela’ del arquitecto César Coll acaparan el protagonismo de la arteria que, desde 2006, conecta el Ensanche con el Clínico. El plus lo ponen las dos esculturas de Ignacio Basallo. Por un piso de 140 m² en el epicentro -la plaza de Pascual Veiga- un particular pide 390.000 euros, según el anuncio que figura en un portal inmobiliario. En el otro extremo de la rúa, justo al lado del hospital, se vende un pequeño apartamento de 50 m² por 185.000.

Los que prefieran una casa con finca aún pueden encontrar alguna oportunidad en el barrio viejo y seguir los pasos de la premiada Choupana House. Eso sí, para disfrutar de las comodidades de una vivienda de 140 m² con 200 m² de jardín tendrán que desembolsar 250.000 euros y después invertir en la reforma. Aún queda alguna disponible. Muy cerca del casco urbano, la rehabilitación de las antiguas viviendas nació como un movimiento casi paralelo a la construcción del hospital y los cimientos del nuevo Santiago de vanguardia.