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El imparable crecimiento de la ruta

El Camino marca otro récord y dispara las colas en la Catedral

El sábado llegaron a Compostela 2.259 peregrinos, la cifra más alta en un solo día en lo que va de año // Las nuevas normas de acceso al templo provocan malestar entre los visitantes

Centenares de peregrinos y turistas formaron ayer por la mañana grandes colas para acceder al interior de la Catedral y asistir a la Misa del Peregrino.  - FOTO: Ramón Escuredo
Centenares de peregrinos y turistas formaron ayer por la mañana grandes colas para acceder al interior de la Catedral y asistir a la Misa del Peregrino. - FOTO: Ramón Escuredo

ANDRÉS RODRÍGUEZ. SANTIAGO  | 13.07.2015 
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Domingo, 12 de julio. Es casi mediodía. Más de 25 grados en Santiago. En apenas unos minutos comienza la Misa del Peregrino y la foto fija en la puerta de entrada a la Catedral –por la zona de Platerías– dibuja una larga cola de peregrinos y turistas que aguardan para acceder a la basílica con la intención de asistir a la misa y contemplar el vuelo del Botafumeiro. La fila se estira a lo largo de la rúa Fonseca, casi hasta el Obradoiro. Es el primer domingo en el que el acceso al templo compostelano se canaliza por la puerta de Platerías para la "mejora de la seguridad de las personas y del patrimonio cultural" –precisaron durante la semana en un comunicado los responsables de la Catedral–, en el calendario asoma el día del Apóstol y son fechas en que peregrinos y visitantes se multiplican. Precisamente en la jornada anterior, sábado 12 de julio, la Oficina del Peregrino marcó su mejor registro en una sola jornada en lo que va de año: 2.259 caminantes recogieron su Compostela, muchos de ellos con la intención de asistir a la Misa del Peregrino del domingo.

Así pues, la combinación de todos estos factores provocó ayer un rápido overbooking en el interior de la Catedral y muchos peregrinos pusieron a prueba su paciencia durante varias horas. "Llevamos muchos kilómetros en las piernas; es una pena tener que estar haciendo cola durante tanto tiempo, pero queremos ver la Catedral", comenta el conquense Mario Parra, que aguarda junto a otros compañeros de viaje para entrar en el templo. Uno de ellos es Javier París, de Madrid, que ya visitó la Catedral en otras ocasiones, de hecho es la tercera vez que realiza el Camino. Partió desde Gijón el pasado 25 de junio y ayer, tras tres semanas de "duro recorrido", especialmente por el calor, se acercó al casco histórico junto a Mario y a Tamara Casanova, también de Madrid, para visitar la Catedral.

Cuando llegaron se encontraron con una nueva norma de acceso: no se puede entrar con mochilas, tal y como anuncia un cartel situado en la entrada. "Nos dijeron para dejarlas en una consigna, pero nos cobraban y decidimos volver al albergue. Cuando regresamos nos encontramos con una enorme cola", apunta Javier, quien añade, además, que desde la Catedral deberían poner en marcha un sistema para regular el acceso de los peregrinos y evitar así este tipo de situaciones. "En Ribadeo, en la playa de As Catedrais, lo han hecho y la verdad es que funciona muy bien", comenta este grupo de amigos.

Mientras, a muy pocos de metros de la puerta de entrada, Luis Pedrero, que realizó el Camino acompañado por su hijo Alejandro, muestra su malestar después de no pasar el corte de acceso por muy pocos metros, al completarse el aforo para asistir a la Misa del Peregrino de las doce de la mañana. "Nos quedamos a 10 metros de la puerta, hemos tenido que pagar para dejar las mochilas, están convirtiendo el Camino en un negocio; en lugar de la Misa del Peregrino, la podrían denominar la Misa del Turismo. Creo deberían cuidar más al peregrino y tener en cuenta el esfuerzo que supone para muchos completar el Camino", afirma Luis, de Madrid, que añade que esta situación le deja "un mal sabor de boca", sobre todo después de vivir "una experencia muy bonita y agradable", y con el plus, añade, que aporta el hecho de completar en familia la Ruta Xacobea.

Mientras, en las últimas posiciones de la fila, una peregrina procedente de Sicilia (Italia) asume con resignación el tiempo de espera para acceder a la Catedral. "No es una situación cómoda, pero es lo que toca", apunta.

Este ha sido el primer fin de semana en el que el acceso a la catedral de Santiago se ha canalizado por la puerta de Platerías (salida por la de Azabachería) con el fin de mejorar la seguridad. "Esta medida está orientada a optimizar la ordenación del flujo de visitantes y fieles, mejorando la experiencia de visita al edificio y la seguridad de las personas que se encuentran en él", defienden desde la Catedral. El horario de apertura de la basílica continuará siendo de 7 horas a 20.30 horas, todos los días del año. La Catedral compostelana dispone de siete puertas, aunque solo se utilizan generalmente tres, las dos mencionadas y la de la Plaza del Obradoiro, que permanece cerrada desde mediados del año pasado debido a las obras de conservación de las torres y del pórtico, que se prolongarán al menos hasta el año próximo.

Asimismo, otra de las imágenes destacadas del fin de semana en el entorno de la Catedral, y que se ha convertido en habitual en las últimas semanas, fue la presencia de agentes armados de la Policía Nacional vigilando la zona. Hace unas semanas, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) expresaba su "preocupación" por el hecho de que Santiago carezca de efectivos y de organización adecuada para prevenir un posible atentado por parte de grupos yihadistas. Desde entonces, la sensación es que ha aumentado notablemente la presencia policial en las calles del casco histórico. El SUP subrayaba, además, que Compostela, uno de los tres principales puntos de peregrinación católica –junto a Roma y Jerusalén–, "es uno de los lugares estratégicos de vigilancia en las alertas terroristas", y más por tratarse de una ciudad con gran actividad turística.