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contra la crisis

La Cocina Económica comienza a alimentar a familias con hijos

Las Hermanas de la Caridad 'tiran' de la solidaridad para poder seguir dando cada día las más de cien comidas que ofrecen a los sin techo de la capital gallega // Cada vez tienen más comensales y los indigentes ya no son los únicos que les solicitan ayuda

Foto tomada anoche del abarrotado comedor de la Cocina Económica de Santiago, que sirve cada día más de cien comidas - FOTO: R.Escuredo
Foto tomada anoche del abarrotado comedor de la Cocina Económica de Santiago, que sirve cada día más de cien comidas - FOTO: R.Escuredo

M.MERA • SANTIAGO
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Los telediarios comienzan un día y otro también con datos sobre una economía que cada vez va más a la baja. La palabra crisis está presente en todas las noticias. Detrás de las cifras y los datos del Ibex, hay muchas historias reales que empiezan a dar la cara. No hay más que echar mano de la última encuesta del Instituto Galego de Estadística, que refleja que en tres de cada cien domicilios entra un sueldo por debajo de 425 euros al mes. Así las cosas, en la Cocina Económica de Santiago, el único lugar de la capital gallega donde las personas sin recursos pueden conseguir un plato de comida caliente por sólo ochenta céntimos, están comenzando a notar los efectos de la crisis.

Sor Dolores Diz, directora de esta institución de las Hermanas de la Caridad, asegura que "cada vez tenemos más gente porque saben que aquí siempre tendrán comida segura". Pero lo más preocupante es que ya comienzan a tener entre sus comensales a familias con niños. "La semana pasada vino una pareja con tres hijos pequeños, y no es la primera vez... Si esto no cambia puede que sea convierta en algo habitual", sentencia.

Preguntada sobre cómo afronta la Cocina Económica la crisis, la directora de la institución compostelana asegura que "vamos, más o menos, terciando la cosa, porque hay mucha necesidad y notamos que los precios suben, por lo que nos cuesta más adquirir cosas. Pero seguimos poniendo encima de nuestra mesa un plato caliente y así seguiremos mientras podamos".

Y es que no es la primera vez que Dolores Diz asegura que "salimos adelante gracias a la providencia, es decir, a la ayuda que recibimos de gente solidaria".

Cuentan con ayudas del Ayuntamiento y la Diputación de A Coruña, pero la directora de la institución asegura que los voluntarios que les llevan comida, además de vendedores de la Plaza de Abastos que ceden muchos productos de forma altruista a la Cocina Económica, son sus grandes aliados.

Pobreza vergonzante

"Aunque cada vez tengamos a más gente a comer porque saben que aquí siempre hay un plato caliente, hay muchos otros que no vienen que también tienen muchas necesidades, pero que prefieren ocultarlo a la sociedad. Es la pobreza vergonzante", señala sor Dolores Diz, que no duda al asegurar que "muchas madres de familia tienen muchas dificultades para llegar a fin de mes, que lo pasan mal, pero prefieren hacer mil filigranas para darles de comer a sus hijos que enfrentarse a tener que venir a la Cocina Económica".

Sin embargo, dice que "si las cosas empeoran quizá muchos de los que ahora no quieren dar la cara tendrán que hacerlo".

Mil quinientos sin techo

En Galicia hay unos mil quinientas personas sin hogar, según datos de CRuz Roja. La organización atiende en Santiago a unos setenta indigentes, a través del Proxecto de Atención a Personas sen Fogar, que se desarrolla en colaboración con la Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar. El objetivo del programa es mejorar la calidad de vida de las personas que viven en la calle, y ayudarles ofreciéndoles posibles soluciones a la situación que atraviesan.

Un servicio sin descanso en Navidad

La Cocina Económica funciona sin interrupciones durante todo el año. Ni siquiera en Nochebuena o Navidad descansa, y así el año pasado, el 24 y el 25 de diciembre atendió a setenta y cinco personas que, ni siquiera en esas fechas, tienen otra posibilidad de llevar a su mesa un plato caliente. El menú en estas ocasiones es también, dentro de su sencillez, festivo.

Sólo durante el mes de agosto la Cocina Económica funciona en mínimos, pero no deja de atender a los indigentes de la capital gallega. Cambia las comidas calientes por bocadillos y fruta, y así puede dar vacaciones al personal del comedor y llevar a cabo las reparaciones necesarias en el centro.

LAS CLAVES

Problemas para subsistir de un 25%

Cáritas Diocesana alertó ya en el mes de enero de este año de que un 24,9 por ciento de la población de Santiago y comarca vive por debajo del umbral de la pobreza. Esto supone que se trata de familias que reciben menos del treinta por cien de la renta básica, que se establece en seiscientos euros. La crisis tendrá efectos también sobre estos datos.

Precariedad laboral para inmigrantes

Uno de los colectivos también golpeado por la crisis es el de los inmigrantes. Cáritas Interparroquial asegura que además de ser "explotados" laboralmente "tienen un hándicap añadido, ya que no tienen familia a la que recurrir en caso de necesidad", sino que se encuentran solos en entornos desconocidos .

Un único albergue que ofrece cama

El albergue de San Francisco es el único de Santiago que ofrece cama a las personas sin techo. Anualmente estas camas son ocupadas por unas seis mil personas. En este lugar los que viven en la calle sólo pueden quedarse a pernoctar durante siete noches continuas. Aquí les dan cama limpia, les ofrecen un servicio de ropero por si necesitan ropa y una ducha.

Actuación de auxilio desde el 'silencio'

La organización diocesana asegura que "hay muchos más pobres que los que percibimos". El director de Cáritas, José Montes, explica que "es gente que sale a la calle bien vestida, pero que de puertas para adentro viven una situación muy grave". Son, muchas veces, los que no acuden a instituciones por vergüenza.