Sábado 21.03.2009
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El hallazgo de vestigios arqueológicos de la muralla primitiva viene a confirmar las hipótesis que apuntaba en su tesis doctoral el medievalista Fernando López Alsina. Director del programa Urbe (promovido por el Consorcio) y doctor en Historia Medieval, acaba de recibir la distinción de Gallego del Mes de Febrero 2009 que otorga el Grupo Correo Gallego.
Además de delimitar con suma exactitud el trazado del primera fortaleza que protegió a los vecinos de Compostela en el siglo X, el experto sostiene que el perímetro de la segunda estructura defensiva -construida en tiempos del obispo Cresconio- estaba rodeado de un gran foso. El cometido de la enorme zanja no era otro que velar por la seguridad de los caseríos situados fuera del recinto. No en vano, para garantizar el abastecimiento de agua, el foso estaba flanqueado por un sinfín de fuentes, muchas de las cuales todavía forman parte del paisaje urbano. Tal es el caso de las que se mantienen en zonas como Porta do Camiño, San Antonio o la rúa Virxe da Cerca.
Según los estudios del profesor de la Universidade de Santiago (USC), que sigue investigando en los bajos del Banco de España, la primera muralla se habría levantado en la época del obispo Sisnando II, en torno al siglo X. Circundaría la ciudad primitiva hasta que Almanzor la arrasó. Posteriormente, otro mandatario eclesiástico, Cresconio, construiría la fortaleza medieval.
José Carro Otero Profesor de la USC y antropólogo: 
"Conocer el pasado es muy importante"
El descubrimiento arqueológico arroja un poco más de luz sobre capítulos de la historia de Compostela un tanto oscuros. Si los vestigios aparecidos en los bajos del Banco de España son los de aquella muralla que echó abajo Almanzor, las piezas del puzzle empezarían a encajar. Se confirmaría entonces que los restos de ceniza hallados durante las excavaciones que se acometieron en la Catedral no eran más que otro testimonio de la debacle de fuego que supuso la razzia (ataque) contra los cristianos, apunta el profesor Carro Otero. "Todo lo que permita mejorar el conocimiento de nuestro pasado es muy importante", señala. Indica, asimismo, que con estos vestigios se podrá concretar la configuración de la primera ciudad de Santiago. Ocupaba una superficie muy pequeña, próxima al segundo templo que se levantó en torno al Apóstol Santiago, el que precisamente arrasó Almanzor.