Jueves 25.09.2008
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Edificios y más edificios vacíos. Es la foto desoladora de un casco histórico que presume de su título de Patrimonio de la Humanidad desde hace poco más de un cuarto de siglo. Al cese de actividad del centro de Novacaixagalicia Banco en Cervantes o al incierto futuro de la institución que lleva el nombre de Torrente Ballester, se suma ahora el traspaso de la galería Caroní. Segunda sede la Fundación Araguaney, el espacio abría sus puertas en el otoño de 2010 en la que hasta entonces fuera la casa de la Joyería Malde, en la Rúa do Vilar 21. Además de establecer su primera base de operaciones en la almendra, Caroní llegaba a la zona monumental para enriquecer una agenda cultural un poco más pobre desde el cierre de la sala Yago.
Su aventura ha durado poco más de un año. "Hay demasiada competencia. Tenemos que ser realistas y recortar gastos. Somos la única fundación sin apoyo público", lamentaba ayer en declaraciones a este diario Ghaleb Jaber Ibrahim, presidente de la Fundación Araguaney.
(Más información en El Correo Gallego)
