Martes 17.06.2008
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Han pasado ya más de seis meses desde que la Dra. Rosa Bermejo nos fue presentada como máxima responsable del Complejo Hospitalario de Santiago, y procede realizar un análisis de la trayectoria y evolución del funcionamiento del hospital santiagués, puesto que el período de cortesía para lo que se estima una toma de contacto ya ha sido superado con creces. Llegó como fichaje estrella del sistema sanitario público gallego con un salario de más de 126.000 euros según lo publicado por los medios de comunicación, dato éste que la sitúa entre los directivos mejor pagados de toda la Administración Pública Gallega, incluidos el presidente y su Gobierno.
Sin duda alguna, la tarea de gestionar un hospital de referencia como el santiagués pudiera justificar dicho salario, e incluso más, si los resultados tanto en el plano asistencial como en la gestión fueran positivos. Pero, ¿es este el caso? Desde junio del año 2009, ¿qué actuaciones ha realizado esta señora que justifiquen su salario? Se rodeó de un equipo directivo que, en privado, se queja de que les faltan directrices claras y líneas de trabajo para planificar su estrategia de futuro, lo cual les obliga a actuar de apagafuegos; su misión sin embargo sería la de poder adelantarse a dichos problemas, pero esto sólo se puede llevar a cabo si las líneas de actuación que marca la gerente son claras y concisas. Con tal falta de planificación y con tan pobres resultados, ella misma duda de su propia continuidad al frente del centro.
Del resultado de la primera evaluación (datos de espera a 31 de diciembre) se deduce que NUNCA hubo tantos pacientes en las distintas listas esperanto tanto tiempo: en seis meses, ha elevado la espera quirúrgica de 57 días a 81,3 días. Otro momento cumbre de este desmoronamiento es la política de nombramientos que Dña. Rosa Bermejo ha realizado en estos desgraciados meses de gestión, nombrando a profesionales con escaso recorrido como responsables de dos servicios fundamentales en la actividad hospitalaria: traumatología y radiología.
En beneficio de A Coruña
En relación con el punto anterior merece especial atención el nombramiento de la doctora Villalba como coordinadora del Servicio de Radiodiagnóstico. Este hecho sobrepasa todo lo que hasta este momento se había visto en el hospital Clínico en particular y en el Sergas a nivel autonómico; según han denunciado los sindicatos, para llevar a cabo esta maniobra se han incumplido absolutamente todos los criterios existentes, llegando incluso a inventarse un puesto, el de coordinadora en este caso, que no existe. ¿Por qué no se ha hecho una convocatoria pública para la cobertura de dicho puesto?
¿Qué se esconde detrás de tanta arbitrariedad y continuo despropósito de gestión? Seguramente un plan perfectamente trazado por alguna cabeza pensante del Sergas con un claro objetivo: el interés mostrado desde el primer día por la Consellería para vaciar de contenido al Hospital Universitario de Santiago en beneficio del hospital coruñés. Sólo eso justifica una gestión en estos ocho meses, que se puede calificar, benévolamente, como desastrosa.
Para este viaje que no es otro que el desmantelamiento del hospital compostelano cuenta con la complacencia de todos aquellos que por miedo, comodidad o egoísta pragmatismo callan y ocultan, o mejor dicho, callamos y ocultamos todas y cada una de las tropelías y sinrazones que se están llevando a cabo dentro de este gran centro: el CHUS, al que esta prestigiosa gestora y sus mentores quieren convertir a toda costa en un gran hospital comarcal.
