Jueves 25.09.2008
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Sólo los grandes logran pulsar las teclas de la culpa, la redención, elodio, el perdón, el temor o la venganza y hacer música coral. Los sentimientos se entremezclan en intensidades y colores. A veces conviven de manera extraña y contradictoria dentro de nosotros. Son difíciles de manejar y no siempre nos llevan a tomar las decisiones acertadas. La última película de Clint Eastwood, Invictus, navega en estas aguas y no naufraga. Lo había hecho antes con Mistic River explorando la culpa, o la redención en Grand Torino. Ahora, en el marco del drama de Sudáfrica, acomete el perdón y la reconciliación. Eastwood te mete en esos conflictos que tratamos de evitar en la vida real y que son la clave del éxito de la ficción ¿Qué haríamos nosotros en la situación de Nelson Mandela? ¿Seríamos capaces de olvidar lo personal, 27 años de prisión, por un bien mayor? Desde el punto de vista de la resolución de conflictos, el caso de Sudáfrica era (y en parte aún lo es) uno de los más graves y difíciles de solucionar. Todos los factores invitaban al pesimismo. En los hilos del nudo había violaciones de derechos humanos como racismo, asesinatos, torturas, agresiones sexuales... sostenidas en un arco muy largo de tiempo.
Las heridas infligidas eran tan profundas que uno podría pensar que el perdón no era posible, y menos aún pedir a otros que lo concediesen. Una leve insinuación de Mandela hubiera bastado para que el resentimiento represado estallara en violencia.
Sin embargo, Mandela puso el perdón en el mismo centro del proceso de paz sudafricano, sin olvidar la justicia y la reparación. El perdón como el recurso más idóneo para lograr la transformación de las personas y tener un futuro como nación. Hoy el proceso sudafricano se estudia en las universidades y es fuente de inspiración de otros países del continente africano.
Nuestras sociedades rebosan de violencia física y moral y el que perdona parece un ingenuo. Quizá necesitemos caer en la cuenta de que la justicia y la reparación no son suficientes para la total reconciliación. Quizá tengamos que repasar qué es eso del perdón.
*Máster Conflictos armados y gestión de crisis, Universitat Oberta de Catalunya
