Jueves 25.09.2008
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| Los jóvenes universitarios colapsan en los últimos días las agencias inmobiliarias de la ciudad en busca de una ganga para pasar el curso FOTO: Fernando Blanco |
"Se busca apartamento céntrico, en buen estado y con una renta mensual que no supere los 400 euros". Es la frase más repetida por los centenares de estudiantes que en las últimas semanas colapsan las agencias para dejar un alquiler cerrado antes de irse de vacaciones. Pero esta vez la ardua tarea de encontrar vivienda se ha convertido en misión imposible. "La demanda supera ampliamente a la oferta", indican agentes inmobiliarios consultados por este diario. El desplome de las ventas ha funcionado como un balón de oxígeno para un mercado que tradicionalmente siempre ha gozado de buena salud, el del arrendamiento. Pero la tarta se queda pequeña. Al veterano rastreo de universitarios que necesitan alojamiento para el curso académico, se suman los profesionales que establecen su residencia en Compostela y optan por alquilar casa. "Hay pocos pisos. O son caros o están en muy mal estado. No tenemos mucho que ofrecer", señalan las mismas fuentes.
Pese a las diferentes oscilaciones registradas en el último año, los precios se mantienen prácticamente igual que el ejercicio pasado. Y a los estudiantes con presupuesto ajustado no les queda otro remedio que compartir. Entre tres o cuatro pueden arrendar vivienda en la zona universitaria por antonomasia -Santiago de Chile y alrededores- por entre 600 y 700 euros. No en vano, los pisos de cuatro habitaciones siguen encabezando la demanda, indican agentes inmobiliarios. Casi a la par que los de un solo cuarto, una tipología que ha ido cobrando peso por la irrupción de profesionales en el mercado de alquiler y por las propias preferencias de los universitarios.
Las propuestas más baratas se reparten entre O Pexigo, Vista Alegre o el entorno de la estación de autobuses (pisos de entre 400 y 500 euros). Santa Marta (avenida de Barcelona), el nuevo barrio de Conxo, el casco histórico o las calles más céntricas del Ensanche son zonas reservadas para presupuestos poco apretados. Sin ir más lejos, la renta mensual de un pequeño apartamento en Montero Ríos asciende a 800 euros. Tiene una sola habitación y el precio no incluye la plaza de garaje.
"Nos tendrían que pagar por vivir en ciertos sitios"
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| La estudiante Sara Tajes |
La pesadilla de Sara Tajes empezaba hace un par de meses. Y todavía no ha encontrado casa. Estudiante de Historia del Arte, quiere una vivienda asequible y "decente" cerca de la facultad. No escatima esfuerzos. Agencias inmobiliarias, anuncios por palabras en prensa, Internet, carteles manuscritos pegados en las farolas... Sara y su novio mantienen abiertos todos los frentes, pero la búsqueda se ha convertido esta vez en una auténtica odisea. "En las agencias ya no hay absolutamente nada", cuenta a este diario mientras rastrea el tablón de anuncios de un centro universitario.
Después de cuatro años en Santiago, no es precisamente novata en el papel de inquilina e incluso recuerda ocasiones en las que el problema se solventaba en apenas un fin de semana. Pero la situación del mercado ha dado un vuelco y la pareja se ha visto inmersa en la tortura inmobiliaria que padecen particularmente los presupuestos ajustados. "Nuestro tope está en 400 euros. Y ya supone un esfuerzo muy grande", comenta. Prefieren quedarse en el entorno del casco histórico, cerca de la facultad, en un piso de dos habitaciones, con luz natural y sin demasiada humedad. Renuncian, eso sí, a la calefacción. "No somos tan exigentes", puntualiza. "Sólo queremos algo tranquilo y que podamos pagar. La zona nueva no nos gusta. Hay demasiado ruido", advierte.
En los últimos dos meses han visto un poco de todo. Desde un trastero habilitado como vivienda, con el baño separado y un techo muy bajo, hasta pisos totalmente mugrientos. "Nos tendrían que pagar por vivir en ciertos sitios. No entiendo cómo tienen el valor de enseñarlos", critica Sara.
Lo más cómodo, bucear en Internet
·· La búsqueda de vivienda por Internet es una opción que cada vez gana más adeptos. Además de los grandes portales inmobiliarios, pequeñas empresas locales han iniciado su aventura en la Red a fin de ampliar opciones de negocio. El sistema on-line facilita el rastreo, ya que permite echar un vistazo a todo el catálogo sin moverse de casa y visitar sólo los pisos más interesantes.
Santiago esquiva la crisis del ladrillo
·· Santiago esquiva la crisis inmobiliaria con la cabeza alta. Los alquileres gozan de buena salud y las ventas tampoco se han resentido demasiado. A diferencia de los destinos de playa, la construcción mantiene el ritmo y el precio por metro cuadrado apenas ha sufrido oscilaciones: el comprador de un inmueble en pleno centro tendrá que gastar 4.300 €/m2, lo mismo que hace un año .
