Martes 17.06.2008
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| Pilar Farjas y Rosa Bermejo, en la toma de posesión de la última FOTO: Antonio Hernández |
Ha pasado algo más de medio año desde que Rosa Bermejo se puso al frente del nuevo equipo directivo del Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS) y las cifras hablan por sí solas. La gestión de este complejo, y por extensión la política de la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia, no solo se aleja de la reiterada promesa de rebajar las listas de espera sino que ha conseguido incrementarlas de forma alarmante, tal como demuestran las cifras oficiales facilitadas por el propio departamento de Pilar Farjas.
En cifras, el incremento medio de espera para los pacientes quirúrgicos supera los 24 días; el 30 de junio del pasado año (recién cesado el anterior equipo directivo) había una espera media en cirugía de 57 días que a 31 de diciembre pasó a ser de 81,3, es decir, aumentó un 40%. Pero no solo se incrementó el tiempo de espera sino también el número de pacientes, ya que pasó de haber 4.918 a 5.940, más de mil personas a mayores de las que había en junio esperando una cirugía que probablemente no llegará antes de tres meses.
En áreas delicadas
También resulta revelador que las listas de espera hayan aumentado en especialidades sumamente delicadas por las patologías que tratan, como cirugía cardíaca (donde la espera pasó de 27 días en junio a más de 80 en diciembre), digestiva (de 56 a 89 días) o pediátrica (de 52 días en junio a 113,6 en diciembre).
Lo mismo ocurre en consultas externas donde se llega a multiplicar por cuatro el tiempo de demora, caso de cirugía cardíaca, que pasa de tener una espera media de 8 días en junio a 32 en diciembre.
También aumentan significativamente servicios como cirugía general y digestiva (de 34 días a 66,4), neurocirugía (de 38 a 63), traumatología (de 83 a casi 100 días) o ginecología (de 71 a 104), entre otras. Y, al igual que ocurre en cirugía, en consultas externas también ha aumentado notablemente el número de pacientes en lista de espera, pasando de 32.321 en junio a 36.909 en diciembre, casi 5.000 pacientes más que esperan una primera consulta.
Pruebas lentas
Tampoco a la hora de acceder a una prueba diagnóstica la situación es mucho mejor. En radiología aumentaron las listas de todas las pruebas, al igual que para las endoscopias, donde se llegó a pasar de una media de 79,5 días de espera en junio a 146 en diciembre, lo cual supone casi cinco meses para conseguir una endoscopia. El deterioro de la sanidad pública compostelana es, pues, incuestionable por más que la Consellería de Sanidade se empeñe en maquillar los resultados o en culpar al anterior ejecutivo, táctica tan conocida como manida en la praxis política y que en este caso ni tan siquiera sirve para alardear de una supuesta mejora de los ratios a medida que avanza la legislatura, puesto que seis meses después de haber entrado la nueva directiva, las cifras del Clínico compostelano son bastante peores que las dejadas por sus predecesores.
En la práctica
Pero lo cierto es que tampoco los nuevos (y negativos) datos ofrecidos por el PP son reales, puesto que cada día decenas de compostelanos acuden a los medios de comunicación para denunciar sus casos, en los que esa supuesta espera media de ochenta y un días resulta, cuando menos, irónica.
Muchos de ellos se han publicado en las últimas semanas y muchos otros están sobre las mesas de las redacciones, como el de Josefa García Romero, una compostelana a la que el 21 de octubre citaron para recoger los resultados de unas pruebas el 2 de febrero de 2011. Pudiera parecer una confusión, pero el error fue la primera citación que la emplazaba para el año 2012. Tras la correspondiente queja la espera se limita a 15 meses, más de 450 días.
Ámbito sanitario
Pero también desde el ámbito sanitario son cada vez más las quejas contra la gestión del nuevo equipo directivo, al que acusan de aplicar criterios de los años ochenta y no del siglo XXI, como considerar los centros hospitalarios como unidades de hospitalización única, un concepto más que superado en la gestión sanitaria moderna.
Todo esto está poniendo en evidencia lo que muchos colectivos compostelanos (tanto políticos como sociales y de usuarios) temieron al anunciarse la sustitución del equipo directivo del CHUS: la paralización de las medidas que trataban de solventar los problemas endémicos de la sanidad pública compostelana y que en este momento, lejos de estar en vías de solución, parecen agravarse por momentos.
¿Y el Plan Estratégico?
Tan solo unos días después de tomar posesión de su cargo, el doctor Caramés conseguía solucionar un enconado conflicto en Urgencias y en apenas tres años y medio consiguió llevar a cabo una completa remodelación sanitaria y poner en marcha herramientas de trabajo esenciales para el funcionamiento del sistema a medio y largo plazo.
Ahora, los colectivos sanitarios denuncian que todos esos planes están estancados o se han desvanecido, caso del Plan Estratégico, cuyas medidas se habían comenzado a aplicar e incluso algunas estaban finalizadas. El propio Caramés destacó en su discurso de despedida la necesidad de continuar con este documento del que hoy nada se sabe.
Planes vitales paralizados
Al igual que con el Plan Estratégico ocurre con el Plan funcional y con el Plan director, con el que pretendían reducirse de forma significativa las listas de espera y cuya paralización resulta significativa a la vista de los últimos resultados hechos públicos por la Consellería de Sanidade, y que dejan patente el preocupante aumento de las listas y del tiempo de espera en estos primeros seis meses de gestión .
