Viernes 12.03.2010
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Actualizado 21.41
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| Algunos vecinos aseguran que el Banco del Pobre es un buen lugar para vivir, y que pueden dejar las puertas abiertas porque no hay robos FOTO: Patricia Santos |
La Policía califica el Banco del Pobre como "un punto negro en la venta de drogas". Y en Santiago se suele hablar de este lugar como "una zona muy peligrosa". Algo así como "el Bronx de Compostela". Ayer, sin embargo, dos periodistas de este diario visitaron el barrio y charlaron con sus residentes. ¿Es peligroso el Banco del Pobre? ...
"Aquí no hay peligrosidad, ni se producen robos. La mayoría de los vecinos somos personas mayores, ya jubilados, que nos llevamos muy bien. El único problema, conocido por todos, es el trapicheo. Pero son sólo tres familias las que se dedican a vender droga", señalan los consultados.
Según estos testimonios, "entre unos treinta y cuarenta toxicómanos vienen cada día a por sus dosis". Y lo hacen tanto por la mañana como por la tarde o la noche. Si bien "es cuando comienza a oscurecer cuando el barrio está más concurrido".
El pasado viernes, 22 de febrero, la Policía Nacional detuvo en este lugar a un hombre de 39 años. El arrestado pasó a disposición judicial como presunto autor de un delito contra la Salud Pública por venta de heroína. "La operación ocurrió a mediodía. Primero, dos mujeres llamaron a la puerta del sospechoso. Después se acercaron dos agentes más", afirman los vecinos . "Y también merodeaban por aquí varios policías vestidos de paisano". Pese a esta detención, "se siguen vendiendo papelinas", comentan.
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| En esta carta se comenta una detención que efectuó la Policía FOTO: P. S. |
El Banco del Pobre lo forman sólo dos bloques de viviendas ubicados en una colina, al lado de la carretera de Noia. Estos edificios se levantaron a principios de la década de los 70 gracias al donativo de unas familias pudientes de Compostela. "Cuando entramos en las casas teníamos que pagar mil pesetas de renta al mes. Luego, no sé por qué razón, decidieron regarlarnos las viviendas", explican.
Un hombre de Vidán "que se llamaba Roque empezó a llamarnos el Banco del Pobre porque todos los que vivíamos aquí éramos personas sin muchos recursos económicos". Este nombre se fue popularizando hasta calar definitivamente en la sociedad de Compostela, aunque "el alcalde de la época dijo que no nos podrían seguir llamando así y bautizó oficialmente esta calle como San Ignacio de Loyola".
La mala fama llegó pronto: "El primero en vender droga fue un hombre que estaba embarcado", recuerdan. "Ahora la situación no está tan mal", dicen. Y es que "hace tan solo dos años podíamos ver cómo algunos toxicómanos se quedaban aquí tirados, delante de nuestras casas, y tenía que llevárselos una ambulancia", indican, aunque hace sólo dos meses "alguien quemó un coche".
Este diario habló también con una mujer, a la que se señala como sospechosa de traficar: "La situación aquí es la misma que se vive en Conxo, Vite o incluso en la plaza de Cervantes", dice esta joven, que luce pendientes, collar y numerosos anillos de oro.
Una carta tirada sobre la hierba
Los vecinos del Banco del Pobre aseguran que "si no hacemos caso de los trapicheos, vivimos muy bien. Es un barrio tranquilo". Pero muy normal no debe de ser si cualquier persona, como le ocurrió a los periodistas de este diario, puede encontrar tirada sobre la hierba, junto a estas casas, el borrador de la carta que se reproduce a continuación. Obviamente, se omiten los nombres y referencias personales:
"Hola papá. Espero que te encuentres bien. Voy a hacer todo lo que pueda para sacarte. Estate tranquilo. Estoy muy vigilada por la policía (...) Cómo nos la jugó. No vendo mucho porque me paran seguido, y lo que gano tengo que dárselo al abogado (...) Me destrozaron el coche por dentro el día que me cachearon (...) Te echamos mucho de menos. Estoy muy amargada, y mal. Estoy muy sola. Maldita sea la hora que vendimos (...) Voy a hacer lo que pueda para sacarte (...) Voy a vender la furgoneta para tener por si piden fianza..." La misiva termina indicando la dirección de la autora: San Ignacio de Loyola .
Residencias para mayores, cárcel y UMAD
La Concejalía de Benestar Social del Ayuntamiento le facilitó ayer a este diario, a petición del rotativo, un perfil de las personas que viven en el Banco del Pobre. De este modo, la edil responsable del área, Mar Martín, indicó que el principal trabajo que se realiza en este barrio es el de la atención a las personas mayores, pues en este lugar habita una población envejecida, entre la que "se encuentran muchas personas en situación de dependencia y vulnerabilidad social".
Así, según los datos de la concejalía, dos de estos mayores "reciben el servicio de teleasistencia". También "se efectúa la ayuda a domicilio con otro grupo de residentes". Y "hemos gestionado el ingreso de tres personas mayores más en residencias".
En cuanto a los seis menores que viven en el Banco del Pobre, "no se registra ningún caso de absentismo escolar". Si bien la edil Mar Martín reconoce que "hemos tenido que hacer una intervención con un menor". Como es lógico, ya no puede aportar más datos sobre este caso.
Y, finalmente, en cuanto a las generaciones de 20 a 40 años, "que también son un grupo pequeño en este barrio", algunos reciben "tratamiento de desintoxicación en la UMAD. Otros han vuelto de la cárcel, y les hemos gestionado una ayuda Risga (Renta de Integración Social), por la que percibirán cerca de 300 euros hasta que encuentren un trabajo.
En 1973
se construye el barrio por donación popular
Hace treinta y cinco años que existe el Banco del Pobre. El barrio lo forman dos únicos bloques de edificios que se edificaron en la década de los 70 gracias a las donaciones desinteresadas de varias familias de Compostela.
Hay 30
viviendas divididas en dos bloques de casas
Se construyeron 30 viviendas, aunque hoy en día son menos las familias que habitan, pues algunas se han ido a otro lugar y algunas personas fallecieron. La mayoría de los residentes son, además, jubiladas. Sólo hay 6 menores .