Martes 17.06.2008
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| A las 02.30 horas el botellón estaba en su punto álgido FOTO: Gallego |
Ríos y más ríos de gente ávida de fiesta inundaron durante toda la madrugada del jueves las calles de Compostela. Según los datos facilitados por el concejal de Seguridad Ciudadana, Xosé Baqueiro, veinticinco mil personas disfrutaron del día de la Ascensión.
La noche comenzó para muchos a las once con el concierto de Muchachito Bombo Infierno y Kiko Veneno en el Campus Sur, y con el macrobotellón que se organizó en las escalinatas de la Alameda. Sólo en ese punto se concentraron quince mil jóvenes, que a medida que fue avanzando la noche se fueron dispersando por la zona vieja y el Ensanche.
Así, a las cuatro de la madrugada, puntos del Casco Histórico como Fonte Sequelo o Casas Reais estaban repletos de gente. El panorama era muy similar una hora después en el Ensanche. Una gigantesca marea humana bajaba por el Hórreo, Montero Ríos y Doctor Teixeiro hacia los pubs y discotecas de esta zona. De hecho, entrar en muchos de estos locales era prácticamente imposible, sobre todo en los situados en Santiago del Estero, donde la calle estaba completamente invadida, pasadas las cinco de la madrugada.
A esa hora a algunos comenzaban a fallarles las fuerzas, mientras que otros sufrían las consecuencias de haber bebido más de la cuenta. Muchos intentaron emprender la retirada en ese instante, aunque conseguir un taxi también resultaba muy complicado. La mayoría concluyó la jornada pasadas las 08.30 horas, aunque los más osados se atrevieron a unir la juerga nocturna con la sesión vermú mañanera. En lo que al tráfico se refiere hubo tres salidas de vía, aunque afortunadamente sin consecuencias graves.

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