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Defensa aborta el plan para convertir Bando en un área deportiva

Casi un millón de m2 inutilizados por la discordia de Raxoi y Defensa // El Ministerio se niega a ceder los terrenos del antiguo campo de tiro de Bando, cuyo alquiler o compra lastra económicamente todo proyecto // Conde Roa asume el reto de darle utilidad

RAMÓN RODRÍGUEZ SANTIAGO   | 25.09.2011 
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Cris Tobio
ABANDONO. El Ministerio de Defensa parece haberse olvidado de su propiedad en Bando. Ruinas, escombros y maleza cubren las noventa hectáreas
FOTO: Cris Tobio

Casi un millón de metros cuadrados de terreno de titularidad pública, algo más de noventa hectáreas, languidecen en la compostelana parroquia de santa Eulalia de Bando, mientras que Ayuntamiento y Ministerio de Defensa se ven incapaces de llegar a un acuerdo para darle un uso más provechoso y acorde con su valor. La propiedad, que hasta hace una década albergaba las instalaciones del Campo de Tiro y Maniobras del Ejército de Tierra, pertenece al departamento que dirige Carme Chacón, que hasta el momento se muestra inflexible con la posibilidad de una cesión y solo se muestra dispuesto a un alquiler o venta.

La cerrazón de Defensa en estas dos últimas opciones, descartando toda posibilidad de una cesión gratuita, dificulta enormemente las posibilidades de poder desarrollar alguno de los ambiciosos proyectos que se llegaron a presentar y que repercutirían beneficiosamente en Santiago y su área de influencia. Entre ellos, los dos más destacados contemplaban la construcción de un gran campo de golf, que en el caso del plan diseñado por el Aero Club compostelano iría acompañado de un complejo deportivo, y en el auspiciado por el Ayuntamiento santiagués de una urbanización y un hotel de lujo. Ambas propuestas fracasaron por su inviabilidad económica.

En el caso del proyecto del A­ero Club, cuya antigua sede ya ocupaba terrenos de Defensa, se trataba de poder ampliar sus instalaciones a costa de parte del terreno del desaparecido campo militar de tiro, pero el acuerdo entre las partes no llegó nunca a fraguarse debido a las elevadas pretensiones económicas del ministerio. Abortada la operación, la directiva del Aero Club, con el amplísimo respaldo de sus socios, decidió entonces construir su nueva área recreativa y su sede social en varias parcelas compradas en el vecino ayuntamiento de Ames.

La otra propuesta, defendida por el gobierno compostelano que lideraba el socialista Xosé Antonio Sánchez Bugallo una vez que no salió adelante la del Aero Club, tampoco pudo acabar con éxito porque la Lei do Solo autonómica obligaba a que un 40% de la nueva edificabilidad fuese destinada a vivienda de pro­tección oficial. Esta circunstancia hacía imposible el proyecto desde el punto de vista económico. Otra cosa sería si el Ministerio de Defensa se hubiera avenido a ceder los terrenos, en cuyo caso el Ayuntamiento sí estaría dispuesto a promover un gran complejo deportivo para disfrute de toda la sociedad compostelana, sin la necesidad de tener que recurrir a la urbanización y al hotel para poder financiarlo.

Precisamente el no haber conseguido la cesión por parte de Defensa le reportó a Sánchez Bugallo duras críticas del hoy alcalde, el popular Gerardo Conde Roa, que puso las gestiones de su antecesor en Bando como ejemplo de su incapacidad para plasmar grandes proyectos para Santiago.

Sin embargo, cuatro meses después de las elecciones locales que originaron el cambio de gobierno, el nuevo ejecutivo compostelano tampoco parece tener una hoja de ruta clara para el aprovechamiento de los terrenos del antiguo campo de tiro.

Lo que sí es seguro es que, tarde o temprano, al nuevo regidor de la capital de Galicia no le quedará más remedio que tratar de hallar una solución para desbloquear la situación y que los hoy olvidados terrenos del campo de tiro de Bando se puedan recuperar para la ciudad. En este sentido, el más que previsible triunfo de Mariano Rajoy en las e­lecciones del 20-N podría facilitar el proceso de negociación entre Raxoi y Defensa.

Por su parte, el exalcalde Sánchez Bugallo rechaza las responsabilidades que le imputa Conde Roa y considera que mientras "non se modifique a Lei de Solo será moi difícil atopar un proxecto viable para os terreos de Defensa en Bando". Esta posibilidad, sin embargo, es remota porque, por lo menos a corto plazo, no está entre los planes de la Xunta la modificación de dicha ley.

Desde el BNG, el otro partido con representación municipal y que cogobernó con Bugallo en las últimas legislaturas, su portavoz, Rubén Cela, reclamó la cesión gratuita de los terrenos por parte del Ministerio de Defensa y su aprovechamiento "público e en beneficio dos cidadáns".

Ruinas fantasmagóricas hacen olvidar el esplendor levantado a tiro limpio

En el año 2003, el Ministerio de Defensa dictó unas directrices técnicas para la prevención de los incendios en los terrenos forestales de su propiedad, en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente y ante el riesgo permanente que existía si no se tomaban las necesarias medidas de protección. Sin embargo, observando el estado de absoluto abandono en que se encuentran las noventas hectáreas que pertenecen al dominio militar en Bando, o en realidad el riesgo era mínimo o sólo un milagro pudo salvarlo de las llamas. Lo que en su día fue uno de los campos de tiro más importantes del Ejército español de Tierra no es hoy más que un terreno agreste y olvidado, cuyas únicas paredes que malamente se mantienen en pie no hacen sino acrecentar la impresión ruinosa que presenta todo del recinto.

El retrato de los restos arruinados de las antiguas instalaciones militares, en medio de casi novecientos mil metros cuadrados de un bosque lleno de maleza que crece descontroladamente, es lo más parecido a un ejemplo imaginario del fin de la existencia humana. Un paraje sin aliento de vida. Estremecedor. Algo así como la turbadora visión de Charlton Heston en El planeta de los simios, la constatación de la extinción de su mundo. ¿Pero qué mundo había en el antiguo campo de tiro de Bande antes de su definitivo abandono?

Durante décadas, el Ministerio de Defensa mantuvo operativo en sus terrenos de Bando un campo de tiro y maniobras, de cuyo cuidado se encargaba día a día un grupo de unos veinte reclutas que cumplían allí sus meses de servicio militar obligatorio. Mandados por un teniente y varios sargentos profesionales, pertenecían a un regimiento de Infantería de la Región Militar del Noroeste. Los soldados de reemplazo se encargaban del mantenimiento y buen estado de las instalaciones, en especial de las galerías de tiro, donde varios años el Ejército de Tierra celebró los campeonatos nacionales de tiro. En esas ocasiones, el cuartel de Bando se vestía con sus mejores galas para acoger a los mandos militares más altos del país, generales, coroneles, tenientes coroneles...

Habitualmente, sin embargo, eran soldados de los distintos regimientos de la zona militar Noroeste los que acudían a Bando a afinar su puntería. De vez en cuando, tampoco era extraño ver a grupos especiales de la Guardia Civil haciendo prácticas en la galería de tiro.

Las jornadas de tiro era largas, podían durar casi como las ocho horas de la jornada laboral ordinaria de cualquier trabajador, y se realizaban al aire libre y sobre una distancia de unos trescientos metros. En todo ese tiempo, los reclutas no descansaban en su arriesgada labor de cambiar las dianas y recoger los casquillos de las balas que pasaban no demasiado lejos de las trincheras donde se colocaban.

Pero todo esto ya es historia. A finales de los noventa, Defensa decidió abandonar la instalación y aunque de forma esporádica aún se utilizó hasta 2002, el campo de tiro de Bando se fue poco a poco sumiendo en el olvido.