Martes 17.06.2008
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| Las chabolas se montaron a escasos metros de la vía del tren FOTO: XOANMA PORTO |
Agentes de la Policía Local desalojaban ayer el asentamiento de chabolas detectado en el barrio de Cornes. Las cuatro casetas, montadas con harapos, mantas viejas, cartones y plásticos, lograron mantenerse en la zona un par de días, indicó a este diario la edil de Seguridad Ciudadana, Marta Álvarez-Santullano. Sus habitantes eran cinco personas de origen rumano procedentes de Ourense, ciudad de la que también fueron expulsados. El grupo estaba constituido por cinco hombres y una mujer.
Hacía casi tres años que no aparecía un núcleo de chozas en la capital gallega. Las barracas instaladas en las proximidades de las vías del tren -a escasos metros de Pontepedriña y Conxo- consiguieron burlar los controles municipales y permanecer en la parcela durante sólo un par de días, tal y como informó este periódico. Al coincidir durante el fin de semana, el asentamiento pasó desapercibido. Ni los operarios que acometen las obras del parquin bajo el viaducto de Renfe, ni muchos de los que cada día estacionan su vehículo en las inmediaciones se acercan a la zona en un día festivo. Ahora, otra vez con sus bártulos a cuestas, los chabolistas tendrán que desplazarse a otra localidad e intentarlo de nuevo. Con este tipo de casos, los servicios sociales suelen tener las manos atadas. Para aspirar a una vivienda de protección oficial el primer requisito es el empadronamiento. Condición también necesaria para obtener alguna prestación económica.
Otro caso en 2006
Desde el desalojo de Lucio nunca más se había vuelto a detectar un núcleo chabolista en Compostela. La orden de desahucio llegaba a su choza del polígono del Tambre en la primavera de 2006. Llevaba desde los 14 años buscándose la vida en la calle. Un buen día fue a parar a una finca de la zona norte. Y llegó para quedarse. Recogió todo tipo de enseres, recicló lo que otros tiran y logró convertir una chabola en su hogar. Montó también un gallinero y vivía totalmente rodeado de animales (ocho perros, conejos y palomas). En su pequeña barraca tampoco faltaba un diminuto huerto para consumo propio. A Raxoi le costó mucho que abandonara el terreno porque Lucio oponía resistencia.
. eotero@elcorreogallego.es
