Martes 17.06.2008
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
| Un trabajador echa una mano de pintura sobre las pintadas. Como se aprecia, no es la primera capa FOTO: ramón escuredo |
No estamos en una zona apartada y marginal, sino en pleno casco histórico de Santiago. Concretamente, en la plaza do Irmán Gómez y su entorno, y a escasos metros de la Plaza de Abastos, uno de los puntos más frecuentados por los turistas que visitan la ciudad, después de la Catedral y el Obradoiro.
Además, han pasado apenas dos años desde que se concluyeron las obras de rehabilitación de esta plaza y de la de A Ouliveira. Una operación que sirvió, además de para realizar las oportunas catas arqueológicas, también para renovar todo el pavimento y adecentar la zona, que hasta ese momento era una simple explanada donde aparcaban los coches, y en la que además había incluso un antiguo transformador eléctrico en la superficie.
Sin embargo, la mejoría ha sido pasajera, y junto a varios edificios con un importante proceso de deterioro que requeriría una mayor atención, tanto por parte privada como pública, la zona amanece frecuentemente llena de pintadas reivindicativas de todo tipo.
En este caso se trataba de la mujer trabajadora, pero luego le tocará a cualquier otra petición o protesta. La mayoría de los muros acumulan capas y capas de pintura blanca bajo la que todavía se intuyen algunos lemas. El resultado es de todo menos vistoso, pero parece que no hay otra solución de momento.
Y eso que un vistazo a la hemeroteca revela que en este punto son ya varios los grafiteros detenidos y denunciados por la Policía Local, pero los decoradores nocturnos siguen haciendo de las suyas cada poco.
. cdeano@elcorreogallego.es
Polémica
·· Las plazas de Irmán Gómez y Ouliveira fueron objeto de una rehabilitación que no estuvo exenta de polémica. Además del retraso provocado por la prospecciones arqueológicas también hubo problemas con el pavimento de piedra de la plaza.
Dos veces
·· Una vez colocadas las losas del pavimento hubo que volver a levantarlas porque estaban mal puestas, lo que provocó numerosas quejas entre los vecinos y, sobre todo, los comercios. Las obras se iniciaron en 2006 con un presupuesto de 400.000 euros .
