Jueves 25.09.2008
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| El vecino de Basquiños. que prefiere ocultar su rostro, muestra su preciada cartera FOTO: R.E. |
El ángel de la guarda estaba cerca ese fatídico día en el que J.M. perdía su cartera. El vecino de Basquiños, que prefiere ocultar su identidad, todavía no es capaz de creer que la pareja que la encontró se preocupara por buscarle y devolvérsela. Además de toda la documentación personal, llevaba 150 euros en metálico, dos décimos de Lotería de Navidad y otra participación de cinco euros.
Era sábado por la noche. J.M. estaba en el bar de siempre viendo el partido Barcelona-Real Madrid. Cuando llegó a casa se dio cuenta de que le faltaba el monedero. En un primer momento pensó que se la habían robado en la Biblioteca Caja Madrid de Casas Reais, donde había estado horas antes. "Tengo la manía de llevarla en el bolsillo trasero del pantalón. Es relativamente fácil que alguien me la quite", relata. Pero no fue así. Después de un domingo de agonía buscando aquí y allí, repasando mentalmente todos y cada uno de sus movimientos, el lunes decidía acercarse a comisaría. Presentó la denuncia por hurto e inició la pelea burocrática para renovar las tarjetas. Empezó por la sanitaria. La lista era larga y el trabajo, tedioso: DNI, documentación bancaria, tarjeta dorada de transporte de ferrocarril...
Pero ni siquiera fue necesario dedicarle mucho tiempo. El lunes por la noche en el bar de siempre -el café Leis de la rúa dos Basquiños- se presentaba la pareja de mayores que había custodiado los enseres de J.M. durante el fin de semana. La cartera, de cuero negro, estaba intacta. Y conservaba todas sus posesiones. Sus ángeles de la guarda, también clientes habituales del establecimiento, se fueron el domingo de la ciudad y no regresaron hasta el lunes. Por eso, la pesadilla de J.M. se prolongó. Tampoco se conocían, pese a que coinciden con frecuencia en el bar Leis.
La tortura había terminado después de casi 48 horas de agonía. Y el afectado no dudó en celebrar el feliz hallazgo. Invitó a los asiduos del popular café de Basquiños a un vino. "Es increíble que todavía haya gente tan buena", explica asombrado J.M.
El altruismo no está precisamente de moda en los tiempos que corren y mucho menos si hay tal cantidad de dinero de por medio. J.M. se deshace en agradecimientos hacia sus salvadores. Y todavía atesora un último as en la manga para mostrar su eterna gratitud: si el bombo está de su parte el próximo lunes, les invitará a una cena. Quizás su ángel de la guarda inspire también a los niños de San Ildefonso.
Dinero, facturas y documentación
Además de la documentación, el dinero y la Lotería de Navidad, J.M. llevaba en su cartera una factura de compra de un reproductor iPod y otra de un dispositivo de software. Una vez recuperada su cartera, el vecino de Basquiños se acercó a la Comisaría de Santiago a retirar la denuncia por robo .
