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en la calle

Dos 'espías' del PP en el botellón

Paula Prado y Ángel Espadas se infiltraron, sin bebidas, en el último macrobotellón celebrado en el Campillo con motivo del inicio del curso universitario // Aseguran que el 95 por ciento de los participantes consumieron alcohol y otro tipo de sustancias, como hachís

S. CUIÑA • SANTIAGO   | 08.10.2008 
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Patricia Santos
Paula Prado y Ángel Espadas fueron al botellón, pero sin bebidas
FOTO: Patricia Santos

El pasado jueves, el Campillo de la Alameda acogió el primer gran botellón del año. Más de tres mil jóvenes se concentraron en esta zona para beber y de paso festejar el inicio del curso. Lo que no sabían la mayoría de ellos es que una pareja de espías consiguió infiltrarse entre la multitud: los concejales del PP Paula Prado y Ángel Espadas.

Y es que los ediles del Grupo Municipal Popular quisieron conocer en primera persona cómo son estas reuniones juveniles, que tanta polémica generan. Eso sí, lo hicieron sin llevar ningún tipo de bebida. Para sumergirse de lleno en el ambiente botellonero, Paula y Ángel decidieron acercarse en torno a las doce de la noche a un céntrico establecimiento donde los jóvenes se abastacen de bebidas. Allí, se encontraron con una gran concentración de gente. "Había como unos doscientos chicos en medio de la carretera, interrumpiendo el tráfico, haciendo barullo y bebiendo sentados, sin que nadie interviniera, a pesar de que estaban molestando a los vecinos y alterando el orden público", cuenta Paula Prado.

Una vez en el Campillo, los dos intrépidos concejales comprobaron en sus propias carnes que eso que cuentan muchos padres de que sus hijos van al botellón pero no beben tiene muy poco de verdad. "El noventa y cinco por ciento de los chicos que estaba el jueves en la Alameda estaba consumiendo alcohol u otro tipo de sustancias", explica Ángel Espadas.

Paula Prado es más explícita y asegura que ella misma vio a un montón de jóvenes "liándose porros en las escalinatas de la Alameda, ante la pasividad de los policías, que en ningún momento se acercaron a recriminarles". Además, Paula afirma que en el botellón "se consume de todo, porros, pastillas y cocaína".

Mucha vomitona

Algo que también les llamó la atención fue que a las 00.30 horas, "cuando aún estaba empezando la fiesta, ya había un montón de gente vomitando y al borde del coma etílico. Además, había muchas bebidas de alta graduación alcohólica y mucho tetrabrik de vino tinto".

Los ediles afirman que mantuvieron una conversación con una de las parejas de la Policía Local, que se encontraba en la zona, y "nos dijeron que no podían intervenir". Tanto Paula como Ángel insisten en que los agentes "sólo se limitaban a controlar que los jóvenes no sobrepasaran las vallas con las que impedían el paso a la zona central de la Alameda. En el tiempo que estuvimos allí, que fue hasta las dos de la madrugada, no vimos a ningún policía multar a la gente por orinar en la calle. Se iban en grupo a hacer sus necesidades al seto que está junto a la Esperanza y los agentes ni se inmutaban".

Mucho ruido

Otro aspecto que llamó la atención de los infiltrados fue el ruido generado en la zona. "El gobierno municipal dice que consiente el botellón en el Campillo porque allí no se molesta a nadie. Nosotros comprobamos que en las proximidades del hospital de La Esperanza el nivel de ruido era muy elevado, y hay que tener en cuenta que allí hay personas enfermas".

Los populares denuncian que el botellón al que asistieron fue una concentración ilegal. "Sabemos que existió una convocatoria. En todas las facultades se colocaron carteles anunciando el botellón en el Campillo. Raxoi debería haber avisado a la Subdelegación del Gobierno, para que ésta tomase las medidas que considerase oportunas".

Por otro lado, piden al Ayuntamiento que prohíba la venta de bebidas alcohólicas en supermercados y 24 horas a partir de las diez de la noche, los jueves, viernes y sábados. "Tienen la potestad para hacerlo, así está regulado en la Ley de Horarios Comerciales de Galicia".

LA EXPERIENCIA

"Nos llamaron papi y mami"

Lo de ir al botellón pasada la treintena tiene sus consecuencias, y si no que se lo digan a Ángel Espadas y a Paula Prado. "Nos llamaron papi y mami, pero nada más. Después, fueron muy respetuosos con nosotros". De hecho, los dos concejales piensan repetir experiencia, aunque cambiarán de día. "Vamos a volver al botellón, pero iremos un viernes, porque nos han comentado que es cuando hay más menores. Queremos comprobar si en realidad es así". El pasado jueves los dos reconocen que la mayoría de los jóvenes que se encontraban en el Campillo "eran chicos de primer año de carrera. Casi todos rondaban la mayoría de edad, pero eso no significa que no debamos preocuparnos, ya que consumían alcohol en abundancia". Una de las conclusiones a las que llegaron los concejales es que "al gobierno le interesan más las piedras que los jóvenes" .

"Es falso que la Policía no intervenga"

La concejala de Seguridad Ciudadana, Marta Álvarez-Santullano, aseguró ayer a este rotativo "que es falso que la Policía tenga órdenes de no intervenir, pero lo que está claro es que no vamos a denunciar a nadie por estar de botellón en el Campillo".

La edil explicó que, además de los agentes de uniforme, hay policías de paisano vigilando que no se produzca ningún incidente. "Lo que Ángel Espadas no sabe es que hay agentes de paisano en el botellón, por si se produce alguna pelea, para que intervengan al instante". La edil dice que no es lo mismo disolver un botellón de veinte personas en la zona vieja que una concentración de tres mil. "No estamos dispuestos a que se produzca una batalla campal". Marta Álvarez-Santullano niega que no se sancione a la gente por orinar en la calle. "Tenemos denuncias de ese día a personas que hicieron sus necesidades en la calle". Además, no cree que los agentes no actúen si ven a alguien liándose un porro. "Eso es falso. Estoy acostumbrada a las mentiras de Ángel Espadas" .