Martes 24.03.2009
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| Responsables, organizadores y colaboradores del festival de cine árabe Amal se subieron al escenario para clausurar la presente edición FOTO: Antonio Hernández |
El jurado destacó dos trabajos ex-aequo como mejores largometrajes documentales: El pueblo de un solo hombre y Checkpoint Rock. Canciones desde Palestina. La primera de las dos propuestas, un documental libanés de Simon El Habre, expone la vida de Semaan en su granja, en una aldea que fue evacuada y destruida en combate durante la guerra civil del Líbano y a la que sus viejos habitantes regresan regularmente para cultivar sus tierras o visitar sus casas, aunque yéndose antes de que se haga de noche, dejando solo al único vecino de un pueblo fantasma.
El músico y productor vasco Fermín Muguruza dirigió, junto con Javier Corcuera, el documental Checkpoint Rock, donde el neón y las vallas publicitarias de Tel Aviv se contraponen a la pobreza y desesperanza de los territorios ocupados de Cisjordania, dando voz a los músicos de los distintos pueblos, de un punto de control al siguiente.
Un corto francés, La ruta del norte, fue el elegido como la mejor propuesta de ficción. Narra el regreso al Líbano de un hombre de cuarenta años emigrado a Francia en su adolescencia y que viaja para llevar los restos de su padre, fallecido durante la guerra de Beirut, a su pueblo natal.
Extraños en su ciudad
El corto documental seleccionado por el jurado fue Un estraño en mi casa, un trabajo palestino que cuenta la historia de ocho familias de Jerusalén que se han convertido a la fuerza en refugiados en su propia ciudad, y van a ver las casas en las que vivían, ocupadas desde 1948. El corto incluye una entrevista con el arquitecto israelí David Kroyanker, que ha escrito libros sobre estos hogares.
El premio al mejor director fue para Rashid Masharawi por El aniversario de Laila; el de mejor actriz para Suheir Hammad, por La sal de este mar, y el de mejor actor para José Luis García Pérez, por Un novio para Yasmina. También se entregaron el premio TVG para Granadas y mirra; y el premio del público, a Al Nakba. La Báscula recibió el premio Amal Express.
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El virtuoso del laúd franco-argelino Fayçal Salhi tocó anoche en la Gala de Entrega de Premios del Festival Amal, ante el numeroso público reunido en el Teatro Principal. La de ayer fue la segunda vez que el músico argelino ofreció su música en Compostela, ya que en 2008, también durante el festival, sorprendió al público asistente a la proyección de la película La Maison Jaune, de cuya banda sonora es compositor, con una sesión de improvisación musical.
- ¿Cómo se sintió en aquella ocasión, tocando para el público de Amal?
- Impresionado. Resultó una experiencia muy bonita para mi tener la posibilidad de tocar en el teatro y de asistir al festival. Tuve la oportunidad, además, de conocer a gente muy interesante y perteneciente a distintas culturas: actores, directores, artistas? Me sentí muy orgulloso de venir.
- ¿Era aquella la primera vez que tocaba en España?
- Sí, y estaba muy emocionado. Yo empecé tocando la guitarra, no el laúd, porque el flamenco me volvía loco. Para mi era una ocasión muy especial, poder tocar en España, la tierra del flamenco. Estaba tan nervioso como la primera vez que toqué en Argelia, mi tierra natal. De pronto, en el coloquio con el público después de mi actuación, lo comenté y me dijeron que el flamenco no es la música típica de Galicia? y no supe qué decir.
- ¿Por qué abandonó la guitarra por el laúd?
- No sabría decirlo. Siento algo muy especial al tocar el laúd, es el instrumento que mejor me ayuda a expresar lo que siento. Todavía sigo tocando la guitarra, pero ya no toco flamenco? aunque en mi decisión no ha influido lo que me dijeron el año pasado cuando actué en Amal (risas).