Domingo 02.12.2007
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En solitario aprobó ayer el PP la nueva ordenanza de terrazas, que para la oposición supone abrir la vía a la invasión de espacios públicos por parte de la hostelería, y una reforma de la ordenanza de ORA para abrir las plazas de residentes a todos los censados en el municipio, así como la fusión de los consellos municipais del área de servicios sociales en uno solo. Fue en el transcurso de un pleno con polémica, al autorizar el alcalde, con aprobación del secretario, un último turno de réplica a favor de los concejales del gobierno que hasta ahora no existía.
La ordenanza de terrazas, que defendió María Pardo como una forma de "evitar el actual desorden" mediante un control del mobiliario y un espacio "bien delimitado", supone para los grupos de oposición una cesión de espacio público a negocios privados. Tanto PSdeG como BNG criticaron que se trata de una trasposición de la ordenanza de Madrid a la que "polo menos quitaron a referencia ás bocas de metro", según ironizó Rubén Cela, pero que no se ajusta a las características de Santiago. Mercedes Rosón criticó que suponga "liberalizar e flexibilizar o uso do espacio público" y que limita el espacio libre en las aceras a 1,80 metros, el mínimo que establece la ley.
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