Jueves 25.09.2008
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Dinamización social! Es una de las ideas que defendieron esta semana en el Ateneo de Santiago Xerardo Estévez y Ánxel Viña, los ideólogos del urbanismo compostelano de finales del siglo pasado. Dinamización social, con referencias explícitas al uso residencial del casco histórico. ¿Por qué ahora sí y antes no? ¿Quizá los cegaría la perspectiva "conservacionista" a la que también aludieron? Antes como ahora defenderían la urgencia de meter en la UCI la almendra de piedra. ¿Por qué Xerardo abre hoy la puerta a los ascensores para esas viviendas nobles? Porque ya no participa en el gobierno de la ciudad se me antoja una respuesta demasiado obvia para considerarla definitiva.
Si las rigideces en el uso de los materiales y la reconstrucción de interiores no hubiesen limitado tanto, crítica extendida entre los vecinos de la época, seguramente hoy habría más residentes y mayor grado de confortabilidad en sus hogares. El tema es harto complejo y doctores tiene la Iglesia, de igual modo que a Estévez y Viña les asiste una meritoria paternidad del Plan Especial de la Ciudad Histórica, que catalogó más de 1.700 edificios en los años noventa.
En aquel tiempo de consensos institucionales se usó la zona vieja como potente plataforma de lanzamiento internacional de Santiago de Compostela, el gran objetivo político de Xerardo, en detrimento de su uso habitacional y comercial. Los antiguos y nuevos gestores del ágora manifiestan ahora su preocupación por el riesgo de que la vieja urbe se convierta toda ella en otro Pórtico de la Gloria. Tiempo nuevo para un viejo debate.
