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Los Franco dicen que pagaron las obras del Mestre Mateo a un anticuario

Los siete nietos del dictador afirman que el Ayuntamiento de Santiago, que reclama las esculturas de Abraham e Isaac, no ha acreditado que las llegase a tener en su posesión // El ejecutivo compostelano presentó en noviembre de 2017 una demanda en los juzgados en la que documentaba la escritura notarial por la que el concello adquirió en 1948 las figuras al Conde Ximonde por 60.000 pesetas

Las figuras de Abraham e Isaac en una muestra temporal en el Museo del Prado
Las figuras de Abraham e Isaac en una muestra temporal en el Museo del Prado

SANTIAGO. EP  | 07.07.2018 
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Los siete nietos de Francisco Franco y Carmen Polo --hijos de Carmen Franco Polo y herederos del dictador-- han alegado ante el Juzgado de primera instancia número 41 de Madrid que las estatuas del Mestre Mateo que representan a Isaac y Abraham fueron "adquiridas" por el "matrimonio" a un "particular, a través de un anticuario" y afirman que el Ayuntamiento de Santiago no ha acreditado que las llegase a tener en su posesión.

Así, en el escrito al juzgado, al que ha tenido acceso Europa Press, los herederos de Franco niegan el "rocambolesco e increíble relato" del Ayuntamiento de Santiago, según el cual, dicen los nietos del dictador, "Carmen Polo se encaprichó de las esculturas en los actos de la ofrenda al Apóstol del año 1954 y que el señor alcalde, y como si de una caja de bombones se tratase, 'complace' a la esposa del jefe del Estado 'regalándole' las figuras". Concretamente, el Consistorio relata el "interés muy insistente" de Carmen Polo al alcalde, "sugiriéndole de forma inequívoca su deseo de poseerlas".

"Sirva la ironía para asegurar nuestra certidumbre de que Francisco Franco, al ver las enormes y pesadas estatuas asintió con grotesca satisfacción el cumplimiento a su esposa. ¿Eso pretende insinuar? Lamentamos el lenguaje, pero no podemos calificar lo que se relata como algo diferente a una patraña", esgrimen los representantes legales de los Martínez-Bordiú y Franco en el escrito ante el Juzgado de primera instancia número 41 de Madrid, donde se tramita la demanda del Ayuntamiento de Santiago contra los herederos de Franco.

El Consistorio compostelano presentó una demanda en noviembre de 2017 en los juzgados en los que documentaba, según explicó en su momento, la escritura notarial por la cual el Ayuntamiento adquirió en 1948 las figuras al Conde Ximonde por 60.000 pesetas y con la condición de que no podrían salir de la ciudad compostelana.

En la demanda, la administración local también argumentaba que las piezas son parte del patrimonio público y, por lo tanto, "no pueden ser cedidas ni regaladas, ni ha lugar para la prescripción que podría alegar la familia Franco para quedar con las figuras" del Mestre Mateo.

NO PAGARON

Sin embargo, los herederos de Franco, a través del despacho de abogados Milans del Bosch, alegan en su escrito que los Franco Polo "han estado en posesión de las esculturas en concepto de dueño pública, pacífica y no interrumpida" durante los años suficientes para ser propietarios de ellas y afirman que el Ayuntamiento "nunca ha ostentado la posesión de las estatuas", sobre la base de que no han podido acreditar que se ubicasen realmente en el Pazo de Raxoi --sede consistorial-- u otro lugar insigne de la ciudad.

Esgrimen que "los abuelos" compraron las obras del Mestre Mateo. "De ahí la estupefacción de la difunta madre de mis poderdantes al tener noticia del intento de sustracción por parte del Ayuntamiento de Santiago de unos bienes legítimamente adquiridos, ostentados y conservados pública, pacíficamente, sin tipo alguno de interrupción o alteración", arguyen.

Es más, en la respuesta a la demanda, los Franco, que insisten en que el Ayuntamiento no pudo "acreditar el pago del precio y no cumplió con el desembolso al que se comprometió", acusan a la "corporación" municipal de no haber actuado "con un mínimo de diligencia y obviar arengas políticas intrascendentes a efectos jurídicos en la presentación e esta demanda".

A mayor abundamiento, reprocha al Ayuntamiento de Santiago que durante 60 años "nadie ha dicho nada" sobre las estatuas, "hasta el punto de que la propia demandante reconoce que no existen testigos directos por el transcurso del tiempo".

"Pretende ahora hacernos creer que, de ser cierta la irreal e imaginada explicación expuesta, sugiriendo, o lo que es peor, afirmando que el alcalde de la época fue 'impelido por los miembros del séquito' del jefe del Estado para que les fueron regaladas las esculturas, y que así lo hizo 'movido por el deseo de complacer a la esposa del Estado'", recusa. Al respecto agrega: "¿Alguien puede creer dicha mezquina afirmación? Sin duda, el señor Francisco Franco no lo hubiese consentido en modo alguno".

Los herederos del dictador van más allá y afirman que "las autoridades municipales del momento, indudablemente, no lo hubieran permitido", ya que estarían "expuestas a lo que podría ser un escarnio popular vergonzante y de inusitada consideración, teniendo en cuenta además que el traslado necesita de grúas y mecanismos aparatosos para el transporte de gran pesaje para su movimiento". Así, acusa de "mezquindad atroz" al Ayuntamiento y remacha: "Miente, miente, que algo queda...".

NO SUSCEPTIBLE DE PRESCRIPCIÓN

Frente a estos argumentos, el Consistorio entiende que la posesión de las estatuas "no era susceptible de prescripción" y que la donación de un bien público, hoy en día sería un "delito de malversación". Por lo tanto, entiende que un delito de malversación "nunca puede" dar lugar a una posesión "legítima".

Al tiempo, el Consistorio defiende que, mientras vivió el dictador, el alcalde no "no estaba en condiciones" ni tenía "libertad" para reclamar las estatuas, porque la posición de Franco era "preeminente". Según este argumento, los plazos de prescripción tampoco se corresponderían con los que alegan los herederos del dictador, al margen de que al tratarse de un bien patrimonial, ya quedarían fuera del "tráfico jurídico". "Nunca prescribe en tu favor", sostienen fuentes municipales.

Además, fuentes jurídicas consultadas por Europa Press han indicado que una escritura notarial determina la posesión inmediata de un bien e incluso han añadido que no viene determinado por el la materialización del pago.

"FALTA DE LEGITIMIDAD"

En el escrito remitido al juzgado, de cerca de medio centenar de folios, los herederos de Franco aseguran que, además, por el momento "no han aceptado ni tácita ni expresamente" la herencia de la difunta madre, sino que es un albacea, Luis Felipe Utrera-Molina Gómez, el que administra la herencia.

Apelan así a que ellos, por la transmisión "oral" de padres a hijos, conocen la compra de estas estatuas, mientras que esgrimen "falta de legitimidad" al no ser propiamente herederos del patrimonio.

Tras la muerte de Carmen Franco Polo, sus herederos han puesto a la venta el Pazo de Meirás, un inmueble gestionado por la Fundación Franco y que se encuentra en pleno debate público por la reclamación que hace unánime el Parlamento de Galicia de que se incorpore al patrimonio público.

De hecho, y tras un informe de expertos presentado hace dos semanas, los partidos piden que el Estado presente una demanda civil para reclamar las Torres de Meirás, sobre la base de que, por la fuerza del uso, se trata de un edificio público.

VISTA PRELIMINAR, EN OCTUBRE

La vista preliminar se celebrará en el juzgado de primera instancia madrileño el 15 de octubre y, en ella, las partes deberán presentar la documentación que consideren oportuna y pronunciarse sobre la demanda y alegaciones presentadas.

La vía judicial se inició en 2017, coincidiendo con la presencia de las estatuas en una exposición del Meste Mateo en Santiago de Compostela y después de que el Ayuntamiento de Santiago contase con un informe histórico documental, elaborado en colaboración con la Universidade de Santiago de Compostela.

Con todo, hubo retrasos en la tramitación porque, cuando fue admitida a trámite, se produjo el fallecimiento de Carmen Franco Polo --en diciembre de 2017--, lo que obligó a reorientar la demanda hacia sus herederos.