Jueves 25.09.2008
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Hace ocho años, cuando tenía 48, a Gloria Regueira le diagnosticaron que padecía hipertensión arterial. Desde aquel entonces toma un medicamento a diario. Esta compostelana de adopción responde al perfil del ochenta por ciento de los hipertensos, que son asintomáticos. Entonces, ¿cómo lo supo?
Cuando vio en un programa de televisión una campaña sobre la necesidad de controlar la presión arterial. Ahí descubrió que la tenía alta, aunque no fue hasta un tiempo después, en que se encontró mal tras un largo paseo y fue a Urgencias del hospital Clínico de Santiago, cuando le dijeron que tenía que controlarse.
"Primero me hicieron pruebas de todo tipo, de fondo de ojo, renales y de corazón, además de analíticas. Después me derivaron a la Unidad de Hipertensión, donde el doctor Carlos Calvo me colocó un holter (un aparato que sirve para registrar las cifras de tensión arterial de forma continuda durante un determinado período de tiempo) que llevé durante 48 horas la primera vez, y 24 las tres siguientes", relata Gloria, que asegura que además de los controles cada seis meses y de la medicación diaria, debe llevar una dieta saludable.
Aunque asegura que hace las comidas con poca o ninguna sal, y que procura evitar las grasas, el consumo excesivo de alcohol, la cafeína, y las bebidas gaseosas, también reconoce que no le resulta fácil seguir las órdenes del doctor a rajatabla, sobre todo, en cuanto al ejercicio.
"El doctor Calvo me aconsejó caminar y nadar, pero reconozco que no camino con la asiduidad que debería, que tengo algún kilo de más, y que una cosa es la teoría y otra la práctica. Lo que hay que hacer ya lo sé porque como dice el dicho: poco plato y mucho zapato, pero... no siempre lo logro".
En el caso de Gloria, además de la ausencia de síntomas, se da el caso de la implicación de la herencia genética, ya que su madre era hipertensa. También durante su embarazo tuvo que controlar la presión. "Me dijeron que le puede pasar a muchas mujeres, pero sólo durante la gestación, como me ocurrió a mí, hasta que más de tres décadas después me diagnosticaron esta sintomatología que tendré toda la vida, tanto tensión alta como baja". Ayer Gloria no se perdió la conferencia del doctor Carlos Calvo en el Araguaney, "porque siempre puedes aprender cosas interesantes y quizá también me ayude a concienciarme más a seguir los consejos médicos"
