Miércoles 17.03.2010
| Actualizado 21.01
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"Me han expulsado del pleno, algo que yo no había visto en todos los años que llevo como concejal, que son unos cuantos. Han expulsado al primer partido de esta ciudad", afirmaba Conde Roa después de lo que tanto socialistas como nacionalistas calificaron de "expulsión anunciada y premeditada".
De hecho, en lugar de en el salón de plenos, la actividad municipal se desarrolló ayer sobre todo en la sala de prensa de la planta baja del pazo de Raxoi. Allí acudió Conde Roa con todos los concejales de su grupo -salvo Amelia y Currás, que estaban en el entierro del canónigo Jaime García-, antes de que se iniciara la sesión para anunciar que todo su grupo respaldaba las declaraciones de Ángel Espadas sobre la supuesta manipulación en el registro de entrada de la solicitud de comparecencia de Iglesias.
A esta misma sala volvió el propio Conde Roa cuando lo expulsaron, así como la portavoz socialista, Marta Álvarez-Santullano, y la nacionalista, Socorro García, el primero para denunciar la actitud de "tiranillo de pueblo" del alcalde, y sus dos rivales políticas para acusarlo, respectivamente, de "convertir el pleno en un circo", y de "falta de respeto institucional".
"Era una actuación totalmente preparada y perfectamente premeditada", señaló la portavoz socialista, quien afirmó que la expulsión se había producido, "por tres cuestiones: por palabras ofensivas, por interrumpir y alterar el orden de las sesiones y por hacer uso de la palabra tras habérsela retirado el presidente del pleno de la Corporación".
Por su parte, el nacionalista José Manuel Iglesias fue tajante al decir, sobre las facturas de Incolsa: "Yo asumo políticamente toda la responsabilidad". Aunque el lío ya estaba montado.