Viernes 19.03.2010
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| El juez Baltasar Garzón, en primer plano, a su llegada al Araguaney seguido por Enrique León FOTO: Antonio Hernández |
Con el aforo completamente lleno y varios miembros de la Policía Nacional haciendo acto de presencia, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón hizo ayer su entrada en la Fundación Araguaney acompañado por el presidente de la entidad, Ghaleb Jaber, y el comisario Enrique León, encargado de conducir un acto que despertó gran expectación, tanto entre el público compostelano como entre los medios de comunicación.
Garzón viajó a la capital gallega para presentar su último libro, La línea del horizonte. Una crónica íntima de nuestro tiempo, en el que tomando como punto de partida una serie de encuentros con diversos personajes aborda distintos temas de actualidad, para concluir afirmando que "no es tiempo de egoísmo, sino de solidaridad".
De su gran capacidad de trabajo, su profesionalidad y de su sentido de la amistad habló en su presentación el comisario Enrique León, a quien le une "una profunda amistad que viene de la época de la operación Nécora, hace 18 años". León recordó muchos de los momentos vividos al lado del magistrado, de quien dijo sentir "profunda admiración, primero como policía, porque nos apoyó en nuestras investigaciones y nos hizo caminar por la senda jurídica correcta, y luego como persona, por cómo es".
Enrique León, en una intervención repleta de simpáticas anécdotas, destacó el "trabajo realizado, a veces con errores, pero que supuso el despertar a la sociedad del letargo en el que vivíamos sobre personas que atacan la vida de muchos", y destacó del libro , publicado el pasado mes de mayo, "la lucidez y capacidad premonitoria de la que hace gala en sus páginas, como la crisis que se avecinaba o el triunfo de Barack Obama".
Garzón, por su parte, recordó con cariño su estancia en Nueva York. "Un oasis dedicado al estudio, a las clases, a descubrir a mi hija pequeña y a escribir este libro", que según confesó "fue surgiendo de diferentes diálogos con personajes que yo quería acercar a la sociedad".
Preguntas y muchas voces
La línea del horizonte. Una crónica íntima de nuestro tiempo es una recopilación de voces singulares y muy influyentes de la política de los siglos XX y XXI, como Kissinger o Rigoberta Menchú, y pone de manifiesto la voluntad del juez por abrir debate sobre cuestiones fundamentales del mundo contemporáneo. Y precisamente fue el debate el formato elegido ayer por Garzón, operado de garganta hace un par de semanas, que invitó al público a formular preguntas sobre el terrorismo, la justicia universal, el futuro de América Latina o el respeto a las víctimas de las transiciones democráticas.
Además y coincidiendo con el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el juez aprovechó para reflexionar en voz alta sobre los derechos humanos .
"Lo importante es que los crímenes se investiguen"
Baltasar Garzón restó importancia a la resolución de la Audiencia Nacional que lo declara no competente en la investigación sobre los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el Franquismo, de la que se inhibió el pasado noviembre en favor de los juzgados territoriales.
"Lo importante no es el magistrado que desarrolle la investigación, sino que las cosas se hagan", dijo, y tras agradecer los apoyos, apuntó que todas las resoluciones judiciales están "fundamentadas y argumentadas", por lo que consideró que "las asociaciones en favor de la recuperación de la Memoria Histórica pueden estar tranquilas", convencido de que los juzgados competentes en esta causa "asumirán su responsabilidad dentro de los límites establecidos por la resolución".
Garzón eludió pronunciarse sobre si la Ley de Memoria Histórica debe endurecerse "ya que la resolución de la Audiencia Nacional aún no ha sido publicada y, por tanto, todavía tiene causas relacionadas con este tema. Por respeto no debo opinar".
En cuanto a la derogación de la Ley de Amnistía de 1977 que planteó cuando dejó de instruir la causa, matizó que "es una recomendación del Comité de Derechos Humanos de la ONU", y lo consideró "factible desde el momento en que se establece la posibilidad de abrir un proceso judicial en los juzgados competentes, que tendrán que decidir, aunque desde mi punto de vista lo hay" .