Martes 17.06.2008
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| Escolares aprendiendo cómo deben actuar en caso de ser testigos de una parada cardiorrespiratoria FOTO: Cris Tobío |
Quién le iba a decir a Los del Río que su pegadiza canción Macarena, además de hacerlos famosos y millonarios, serviría para salvar vidas. Aunque parezca una broma, detrás de este ritmo hay rigurosos estudios científicos que han demostrado que seguir su son es el método perfecto para hacer un masaje cardíaco al ritmo adecuado, cien compresiones por minuto. En Estados Unidos se implantó el Staying alive de los Bee Gees y aquí el método fue importado por el doctor Antonio Rodríguez Núñez, especialista de la UCI Pediátrica del hospital Clínico de Santiago, que lo españolizó.
"Hay muchas canciones que servirían, como el también conocido Porompompero, o algunas en habla inglesa de Queen, Beatles o Madonna, pero elegimos Macarena porque la saben desde los niños hasta los mayores, y en muchos países del mundo", asegura.
El Método Macarena se está asentando a nivel nacional y son ya numerosos los foros médicos que hablan de los beneficios de los masajes de reanimación cardiopulmonar a este ritmo. El éxito que está cosechando este truco es muy bien recibido por el pediatra compostelano, "porque el objetivo es popularizarlo para que no sólo los profesionales sepan hacerlo".
"Algunos se lo toman a broma en un principio, pero detrás hay estudios que demuestran que es la mejor forma para no olvidar el ritmo que hay que llevar para reanimar a una persona fuera del ámbito hospitalario cuando cae fulminada, ya sea en una playa, en la calle... El masaje cardíaco puede aumentar la supervivencia hasta un 60%", sentencia.
. local@elcorreogallego.es
"La reacción de los testigos es, sin duda, vital"
Se da la paradoja de que el doctor Antonio Rodríguez, además de ser un reconocido pediatra, tiene alma de gaiteiro. "Me encanta tocar música gallega, por eso, cuando comprobé que la canción que mejor se adaptaba al ritmo para hacer el masaje cardíaco era Macarena, rebusqué entre cientos de canciones para dar con otra", reconoce. Aún así, tras un año impartiendo cursillos a niños entre los 13 y 14 años para que sepan hacer un masaje cardíaco, asegura que ha sido la mejor opción. Es raro que alguno no sepa tararearla, además de los adultos".
En su experiencia con los cursillos a escolares, en concreto a alumnos del colegio Compañía de María, el especialista comprobó que un 12% daba el masaje cardíaco bien tras las explicaciones básicas, aunque la cifra subía hasta más del 90% en los entrenados con el Método Macarena. "Un mes después se repetió la prueba y, lo mejor, es que los que utilizaron la canción no lo habían olvidado".
También hizo estudios con médicos residentes (MIR) en el hospital. Ahí también comprobó que "pese a conocer perfectamente la técnica, seguían mejor el ritmo empleando la canción".
El doctor Rodríguez insiste en la ventaja de usar este método. "Siempre es mejor hacer la reanimación que cruzarse de brazos esperando la ambulancia. La reacción de un testigo en la calle es, sin duda, vital" .
Un minuto 'parado', un 10% más grave
·· El experto recuerda que la posibilidad de recuperar la vida se reduce un 10% por cada minuto que el cuerpo está en parada cardiorrespiratoria. "Aunque una ambulancia tarde sólo 8 minutos en llegar al Obradoiro, hay que actuar".
800 gallegos caen fulminados al año
·· El doctor Antonio Rodríguez indica que cada año alrededor de ochocientos gallegos, doscientos de ellos niños, caen fulminados fuera del hospital. Las causas de las paradas son múltiples. En cuanto a los menores, van desde la muerte súbita del lactante hasta el ahogamiento en una playa, o una caída. En los adultos, por asfixia, infarto, bajada de tensión, ictus...
Cursillos para escolares y MIR
·· El afán del especialista del CHUS es extender a la sociedad el Método Macarena como fórmula salvavidas. Ya ha dado cursillos a escolares, personal del 061, a médicos en prácticas (MIR) y a partir de 2010 a alumnos de Medicina. Sin embargo, apunta que lo ideal es alternar 30 compresiones bajo el pecho con dos ventilaciones (boca a boca) .
