Jueves 25.09.2008
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Son muchos los albergues que han decidido volcarse durante esta ola de frío para ayudar a los sin techo, como por ejemplo el albergue de Xoán XXIII, que ha aumentado el número de camas disponibles, para que los homeless que hay en la ciudad puedan pasar estas gélidas noches a cubierto.
Sin embargo, siempre hay excepciones, y algunos indigentes prefieren no recurrir a los albergues. Este es el caso de Andre, un ciudadano alemán de 46 años, que lleva varias noches durmiendo en el palco de la música de la Alameda. "No me gustan los albergues, porque allí hay que cumplir unas normas, prefiero dormir en la calle".
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