Martes 17.06.2008
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| Una estudiante de Medicina prepara la asignatura de Anatomía sirviéndose de un manual y de varios huesos conservados con barniz FOTO: Castelao |
Como cada principio de curso desde tiempos inmemoriales los novatos de Medicina han de enfrentarse por primera vez con sus escrúpulos para obtener un material "escolar" que, aunque no es obligatorio, sí es muy recomendable para superar con éxito la asignatura de Anatomía: los restos humanos, en general, calaveras y huesos largos, que han de convertirse en "compañeros de estudios", y también de piso, a lo largo de sus primeros años en la facultad, y que cada curso que pasa son más difíciles de conseguir.
Desde hace más de cuatro años, el cementerio municipal de Boisaca, en donde muchos aseguran que antes era muy fácil hacerse con huesos procedentes de fosas comunes y cadáveres no reclamados, no suministra el material a los estudiantes, aunque vayan acreditados por el impreso que les proporcionan en la facultad.
Sin vuelta atrás
La concejala encargada de Cementerios, Marta Álvarez Santullano, asegura que la decisión de "cerrar" el camposanto a los estudiantes se debió a "problemas legales" que existieron años atrás y que, además, no hay demanda suficiente.
La edil socialista recomienda a los futuros galenos recurrir a otros cementerios que cuenten con fosa común o a los de pequeñas parroquias, y explica que no está previsto dar marcha atrás en esta decisión y volver a suministrar a los estudiantes restos humanos.
Los trabajadores del cementerio municipal aseguran que numerosos estudiantes han ido a solicitar los preciados huesos, aunque creen que "cada año acuden menos, porque se va corriendo la voz de que ahora ya no los entregamos y se tienen que buscar la vida en otros sitios".
Los enterradores parecen no entender la negativa: "Hay varias tumbas que en su momento fueron alquiladas y que ahora han pasado de plazo, por lo que habría que vaciarlas, pero no contamos con autorización", explica uno de los operarios, quien añade que, si el Concello no ha trasladado estos restos, es porque, de momento, hay otros nichos con los que cubrir la demanda de sepulturas de los santiagueses.
De la época en la que para obtener los huesos sólo hacía falta pasarse por Boisaca desayunado y con un par de guantes, quedan historias con un punto de humor negro. Por ejemplo, un curtido trabajador de la necrópolis compostelana recuerda que hace años "algún alumno llevaba hasta dos o tres calaveras porque pensaban que así iban a llevar mejor nota en la asignatura". "A pesar de que les advertíamos de que algunos de los huesos que conseguían estaban en mal estado y no les iban a servir para barnizar, insistían en llevárselos", explica el enterrador, quien recuerda episodios en los que los restos humanos fueron a parar a donde nunca debieron llegar. "En alguna ocasión algún desaprensivo tiró los huesos que no le valían en el contenedor y después nos los tuvieron que venir a traer aquí otra vez agentes de la policía".
Recurrir al préstamo
Conseguir huesos que pertenecieron a antiguos alumnos parece la única solución, aunque para muchos se está conviertiendo en una difícil tarea hacerse con el material. Los que sean afortunados y consigan material "de primera mano" tendrán que poner a prueba su estómago: para que los huesos se conserven en perfectas condiciones, primero hay que tratarlos con cal viva, dejarlos secar al sol y, por último, darles una capa de barniz. Una vez preparados, sólo queda lo que quizás sea más difícil: aprobar la asignatura de Anatomía.
Diez cuerpos al año para investigación
A la Facultad de Medicina llegan entre cuatro y diez cadáveres al año para investigación procedentes de donaciones, según el catedrático de Anatomía de la USC Javier Jorge Barreiro.
Cuando una persona decide ceder sus restos recibe un carné que lo acredita como donante, con un número de teléfono al que los familiares deben llamar cuando fallece. La Universidad tiene un acuerdo con una funeraria, que se encarga del traslado desde cualquier punto de Galicia a la facultad. Después, los cuerpos se embalsaman para poder ser utilizados por los alumnos de Medicina, Odontología y Enfermería.
Los fines que se le dan son tanto docentes como para investigación, con el fin de estudiar nuevas técnicas de abordaje quirúrgico, tratamientos y prótesis. Los cuerpos pueden utilizarse hasta quince años, y luego se incineran y se trasladan a los nichos de la USC en Boisaca.
Único camposanto
El Ayuntamiento de Santiago sólo cuenta con un cementerio municipal, el de Boisaca, aunque existen también pequeños camposantos en iglesias de la ciudad y en las parroquias del rural.
Cambia la moda
Según los datos del Concello, desde octubre del pasado año se realizaron ciento sesenta incineraciones en el crematorio de Boisaca.
Tanatorio
Desde octubre del año 2006, la cifra de ocupación de las salas del nuevo tanatorio fue de 267 .
