Jueves 20.06.2013
| Actualizado 01.34
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La Iglesia Diocesana de Santiago celebró ayer en la Catedral la ordenación sacerdotal de los reverendos Ricardo Sanjurjo Otero y Carlos Fermín Santiago Iglesias, diáconos, y la ordenación diaconal de los reverendos Rubén Diéguez Gutiérrez y Andros Iglesias Márquez, acólitos, en una solemne ceremonia religiosa oficiada por el arzobispo de Santiago, monseñor Xulián Barrio.
Así, ante cientos de feligreses y tras la homilía, el arzobispo preguntó a los elegidos diáconos si deseaban ser ordenados, "viviendo su ministerio con humildad y con el alma limpia para proclamar la fe según el Evangelio y la tradición de la Iglesia". Los diáconos hicieron sus tres promesas "celibato, oración y obediencia", antes de que el arzobispo preguntase a los elegidos presbíteros si estaban dispuestos a desempeñar su ministerio, "predicar el evangelio, presidir la Eucaristía y el sacramento de la reconciliación, y a rezar por el pueblo que se le encomiende y unirse cada vez más a Jesucristo".
