Jueves 25.09.2008
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Tarde en diversidades la que pudo seguirse en el Auditorio de Galicia esta vez por la Orquesta Árabe de Barcelona, formación al amparo de las formas emergentes apoyadas en la ambición del mestizaje en el programa de Son da Diversidade. Se trataba pues de un combo que pretende representar a una urbe en la que por generación espontánea florecen de buena manera lo que entendemos como World Music, sin membrete asignado no trazos delimitados y que para entendernos, habremos de ubicarnos dentro del espacio sonoro desarrollados en un par de registros discográficos, el reciente en cartel Maktub y el precedente Bákara. Modos efectivamente multiétnicos como lo que se agenciaría la Orquesta Nacional de Barbés en el barrio parisino del mismo nombre y que estaría integrada por la segunda generación de inmigración magrebí en la capital francesa, siempre con un patrón a seguir, que no sería otro que el de Khaled, quien sabría transmitir los valores de una cultura que musicalmente se expresa a través del 'rai'. Esa Orquesta Nacional del Barbés ofrecería parte de sus argumentos sonoros en la mítica sala Olympia parisina, aquella de Paco Ibáñez o L. Llach. Estamos ante unos músicos que anuncian un sonido mestizo de integración enraizados en espacio urbano y el reflujo crea modelos a seguir y a ellos precedrían The Master Musicians of Jajouka en su refugio del Rif, quedando en el recuerdo el intercambio de pareceres con Brian Jones. Peter Gabriel, años después, o el incontenible Ornette Coleman, también arrimarán el hombro, pero en campo abierto y como investigador, Paul Bowles en los cincuenta se tomaría la molestia de indagar realizando registros con intención musicológica. Juan Goytisolo, en su necrológica de Chija Rimitti, recordaba cómo la había descubierto y el consecuente hechizo que supondría su mestizaje bastardo por sus cuatro costados. Todo ello en el barrio parisino del Barbés, donde se encontraba el desaparecido café de la Rue Stephenson. Flujo y reflujo e intercambio permanente entre músicos que saltan fronterass y que enraizarán de forma dispersa desde Lyon a Marsella. Sabemos que Goytisolo magnificaría elogios en su documental Alquibla.
