Lunes 22.03.2010
| Actualizado 14.13
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Rodríguez Casal, izquierda, saliendo de una de las salas de Fontiñas tras la lectura de la sentencia
FOTO: Fernando Blanco
Tener visitas en la cárcel no sólo supone salir de la rutina presidiaria sino también poder mantener contacto con la familia y, de alguna manera, con el exterior. Sin embargo, la situación de José Rodríguez Casal, procesado por el caso Pastor, podría tener como título, y emulando a la novela de García Márquez, Pepe no tiene quien le (escriba) visite. Y es que desde el pasado mes de septiembre ningún familiar, pese a estar casado y tener hijos, se ha acercado hasta la prisión de Teixeiro, según indicaron a este diario fuentes penitenciarias.
Legalmente, los internos tienen derecho a recibir a familiares o amistades dos veces a la semana en el locutorio. Se permite la comunicación con cuatro personas a la vez, y la frecuencia puede ser de dos veces a la semana, de veinte minutos de duración cada una aunque, a veces, si la lejanía familiar así lo aconseja, se permite un solo encuentro de cuarenta minutos.
Éste no es el caso de Rodríguez Casal, ya que su familia reside en Santiago, a unos 50 kilómetros del centro penitenciario.
Sin embargo, esta cercanía parece que no ha servido de acicate para que familia o amigos hayan ido a visitar a Rodríguez Casal.
Tampoco ha disfrutado de ningún vis a vis, al que tiene derecho cada mes, desde que ingresó en la prisión de Teixeiro el 28 de diciembre de 2007.
Así las cosas, a José Rodríguez Casal sólo le queda esperar a conseguir el tercer grado, es decir, la libertad condicional para poder reunirse con sus familiares. Aunque la Junta de Tratamiento de Teixeiro pidió el pasado 10 de septiembre la libertad condicional de Pepe, el del Pastor, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias aún no se ha pronunciado. De seguir así, podría pasar otra Navidad entre rejas.
. local@elcorreogallego.es
No pisó ni una vez la enfermería
·· En el caso de José Rodríguez Casal se puede decir que a mal tiempo, buena cara. Y es que a pesar de su avanzada edad, cumplió en junio 83 años, no ha pisado ni una sola vez la enfermería de la cárcel de Teixeiro. Fuentes penitenciarias confirmaron que disfruta de muy buena salud y dedica el tiempo a dar largos paseos por el patio y a leer.
Ni un duro en su bolsillo ni tarjeta
·· Casal fue condenado a ocho años de prisión por un delito de apropiación y otro de falsedad, tras autoinculparse de la desaparición de mil millones de las antiguas pesetas. Además debe pagar al Pastor una indemnización de 1,3 millones de pesetas. Sin embargo, no tiene nada a su nombre, ni tarjeta de crédito.
Argumentos para su salida de la prisión
·· Los argumentos que han expuesto desde la Junta de Tratamiento de Teixeiro para la salida de prisión de Pepe, el del Pastor se centran en la avanzada edad del reo, 83 años, y el tiempo cumplido en la cárcel, desde su ingreso en diciembre de 2007, además del que estuvo cuando se autoinculpó del delito, el 7 de enero de 1992, otros trece meses .
Sin minipermisos
·· Se puede decir que la suerte ha abandonado al ex bancario desde que ingresó en la cárcel, ya que el fiscal ha echado atrás los permisos de tres días a los que tiene derecho .