Jueves 25.09.2008
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| El hospital compostelano La Rosaleda cuenta con una unidad específica de Patología Vestibular desde la pasada primavera |
Tras su puesta en marcha esta primavera, la Unidad de Patología Vestibular de La Rosaleda hace un balance "altamente satisfactorio" de estos primeros meses de funcionamiento. El departamento que dirigen los doctores Marta Paulos y Pablo Parente, ha logrado solucionar o reducir drásticamente los problemas ocasionados por diversos trastornos del equilibrio, como mareos, vértigos e inestabilidad, patologías que debido a su difícil diagnóstico requieren de unidades especializadas.
Así, los doctores Marta Paulos y Pablo Parente, otorrinolaringólogos de La Rosaleda, aseguran que el estudio del vértigo "requiere la realización de pruebas específicas funcionales que permiten un análisis preciso de la enfermedad, que se puede curar en un gran número de casos". Pero para esto "es preciso establecer un tratamiento adecuado, con una valoración detallada de cada paciente y un diagnóstico preciso".
La Unidad de Patología Vestibular del hospital compostelano es un servicio altamente especializado en el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de los trastornos del vértigo. Para ello cuenta con médicos especialistas en ORL (dedicados específicamente al estudio y tratamiento del vértigo) y con la tecnología necesaria para que el personal pueda establecer un diagnóstico "certero y rápido".
Las pruebas funcionales vestibulares como es la videonistagmografía y la posturografía y las pruebas de imagen (como el TAC o la Resonancia Magnética Nuclear) permiten ese diagnóstico preciso con el fin de aplicar el tratamiento adecuado, ya sea médico, quirúrgico o rehabilitador, en cuyo caso el centro dispone de una unidad específica.
El tratamiento del vértigo es variado y depende de la causa o la forma en que se manifiesta. "El tratamiento farmacológico", señalan los especialistas, "es muy útil en la crisis aguda, en la que incluso a veces es preciso ingresar al paciente para su mejor control y prevención de complicaciones". En otras ocasiones, como en el vértigo posicional, se realiza "una maniobra terapéutica específica que permite resolver el problema en una sesión".
Otra forma de tratamiento, indicada en inestabilidad y mareo crónicos o durante la fase de recuperación de una crisis severa de vértigo es la rehabilitación vestibular. Y para prevenir su recurrencia suele ser beneficioso realizar "una serie de ejercicios diarios muy sencillos".
El vértigo tiene un "fuerte impacto psicológico y suele conllevar ansiedad y depresión en quien lo sufre", por lo que resulta fundamental "realizar un tratamiento específico y una correcta rehabilitación vestibular que mejore las relaciones personales, familiares y laborales del paciente y, con ello, su calidad de vida".
El vértigo puede afectar a cualquier persona en cualquier edad y es más frecuente en ancianos. También puede afectar a niños; según datos de la Universidad de Navarra, se calcula hasta un 5 por ciento de los pacientes son menores de 16 años. En el 99% de los casos de vértigo infantil el pronóstico es bueno, no obstante es conveniente la valoración por parte de un especialista en patología vestibular".
1 Un 20 por ciento. Más del 20 por ciento de las personas entre 18 y 65 años ha padecido vértigo en algún momento de su vida y solo en un 30% de los casos el problema cede espontáneamente. Además, en un 43% de los casos, el vértigo persistió durante más de un año. Es por ello que, aunque la enfermedad "apenas registra mortalidad y no suele requerir ingreso hospitalario, provoca una grave sensación de incapacidad, declive funcional y, en definitiva, una mala calidad de vida", sostienen los expertos, que destacan la necesidad de recurrir a especialistas.
2 Unidades específicas. "De las personas con vértigo que buscan atención, casi el 70% es atendida por médicos de familia y sólo el 4% es enviado a unidades especializadas", destacan los doctores Paulos y Parente.
3 Zona del oído interno.Los mareos o vértigo pueden ser causados por una perturbación en una determinada zona del oído interno llamada sistema vestibular, de donde parte la información sobre el equilibrio que llega al cerebro. Cuando el sistema vestibular no trabaja apropiadamente se producen mareos, vértigo, desequilibrio, desorientación, ruidos en los oídos y, en algunos casos, náuseas, vómitos y sudoración. La percepción que tiene cada afectado difiere mucho, pero todos los casos coinciden en destacar la imposibilidad de realizar una vida normal.
