Jueves 18.03.2010
| Actualizado 10.51
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| Esta es la garita en la que se realizan las mediciones de lluvia en el Observatorio Ramón María Aller FOTO: Ramón Escuredo |
Un diluvio se dejó caer por Santiago este domingo. Al día siguiente, los medios de comunicación se hacían eco de ello, y de sus consecuencias: la Colegiata del Sar se inundó con sesenta centímetros de agua; en Santa Marta de Arriba, el agua debilitó una colina de tierra que cayó, abrió el suelo y derribó el muro de un garaje provocando unas escenas dantescas, con coches enterrados en el lodo y una rampa del parquin bloqueada con los escombros. Además, muchas viviendas particulares, rotondas y viales también quedaron anegados.
Pero, mientras todos los periódicos coincidían en relatar estos sucesos, otra cosa ocurría a la hora de contabilizar la lluvia que había caído. ¿Fueron 66,7 litros por metro cuadrado, como decían los que citaban a Meteogalicia; o 118,1 litros, como se recogía en el Observatorio Ramón María Aller? ¿Por qué son tan distintas estas cifras?
La respuesta está en lo que dice el titular: "A mano mejor que a máquina". Y es que aunque la tecnología de última generación consigue logros increíbles, todavía hay cosas que se le resisten, y la medición precisa de los datos de lluvia no es, por lo que se ve, uno de sus fuertes.
El director del Observatorio Ramón María Aller, José Ángel Docobo, explica que "nosotros tenemos dos estaciones: una manual (de la USC) y otra automática (de la Aencia Estatal de Meteorología, AEM). El pasado domingo "uno y otro sistema recogieron datos muy distintos, con más de 20 litros de diferencia entre uno y otro".
En Meteogalicia también tienen un pluviómetro automático pero el más fiable, según Docobo, es el manual. Y es que "te permite acumular todo el agua que ha caído, y recogerla después para medirla. El pluviómetro automático, sin embargo, recoge el agua y lo vacía, por lo que es imposible comprobar si se ha hecho bien la medición. Este último aparato funciona bien cuando tiene que medir la lluvia normal, pero cuando se producen precipitaciones muy fuertes, es incapaz de contabilizar toda el agua".
Ésta es la primera causa de ese baile de cifras, pero otra de las razones es también el horario de las mediciones. "Nosotros, en el Observatorio Ramón María Aller medimos desde las nueve de la mañana de un día a las 9.00 horas de la jornada siguiente, mientras que en Meteogalicia lo hacen a las 00.00 horas".
. local@elcorreogallego.es
El domingo fue el día más lluvioso en 20 años
Desde las nueve de la mañana del sábado a la misma hora del domingo cayeron en Santiago 118,1 litros de lluvia por metro cuadrado según los datos facilitados por la estación manual del Observatorio Ramón María Aller. Es la cantidad de agua más grande que ha caído en Santiago en los últimos veinte años. Revisando el archivo histórico del Observatorio se puede comprobar que hubo otras cuatro fechas en las que se logró rebasar esta barrera de los cien litros. Así, el 31 de diciembre de 1994 se contabilizaron 103,9 litros por metro cuadrado en Compostela; el 15 de noviembre de 1995 fueron 114,2; el 4 de enero de 2001 también hubo un aguacero que dejó en la ciudad del Apóstol 108, 3 litros por metro cuadrado, y el 23 de marzo de 2006 estuvieron todos los paraguas abiertos, pues un nuevo diluvio dejó 103,2 litros por metro cuadrado, pero ninguna de estas jornadas alcanzó los 118,1 litros de este fin de semana. "Hay que remontarse veinte años atrás para encontrar un día con tanta cantidad de agua", dice José Ángel Docobo. Y no fue, como muchos podrían pensar, el día del Hortensia (octubre de 1987), sino dos años después, el 19 de diciembre de 1989, cuando otro temporal azotó Galicia. Esa jornada, las nubes no dejaron de descargar en la ciudad, y se llegaron a sumar 120, 2 litros por metro cuadrados en 24 horas .
Agua almacenada
·· José Ángel Docobo explica que el pluviómetro manual es más fiable que el automático porque en el primero el agua queda depositada en un recipiente aislado y puede medirse después con precisión. "El error es de menos del uno por cien", asegura el director del Observatorio Ramón María Aller.
Empieza la época
·· A tenor de los datos de los últimos años, los meses más lluviosos en Santiago van desde diciembre a marzo. El pasado mes de noviembre, sin embargo, sólo tuvimos un día de sol. Llovió de manera continua, aunque el agua recogida fue poca: sólo 375,7 litros por metro cuadrado .