Jueves 25.09.2008
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| La conocida escritora Eva Veiga, en la presentación de su poemario ‘A luz e as súas cicatrices’ |
"Todo cambia en un instante. Mi vida lo hizo en julio de 1993, cuando me diagnosticaron una leucemia aguda. Superé esta enfermedad gracias a la solidaridad de uno de mis hermanos, que me donó su médula ósea. Por eso, quiero lanzar el mensaje a la sociedad de la necesidad de donar. Me tocó a mí, pero le puede pasar a cualquiera. Nadie está libre de necesitar sangre o un órgano..."
La que relata su experiencia es la periodista y escritora Eva Veiga, quien con sólo 33 años cogió el toro por los cuernos y se enfrentó a una enfermedad que consideraba mortal. Ahora sabe que se puede superar, por eso está escribiendo un libro en el que intenta contar su experiencia, "aunque nunca encuentro un punto y final", explica.
A pesar de que su mundo gira alrededor del arte, cuando hablas con Eva Veiga sobre su enfermedad es como si la conversación fuese con un médico especialista y con años de experiencia. Lo sabe todo, o casi todo, sobre la leucemia. Por eso, califica de "magnífica" la noticia publicada por este periódico en la que se anuncia que en breve los pacientes que necesiten un trasplante de médula ósea de un donante no emparentado pueden ser operados en el hospital Clínico de Santiago, sin necesidad de trasladarse a centros de Madrid o Barcelona.
"En mi caso, tras diagnosticarme la leucemia, y a pesar de tener en mi hermano a un donante perfectamente compatible, tuve que ir a operarme a Madrid, al hospital Puerta de Hierro, y no todo el mundo puede asumir la estancia fuera. Mi familia estuvo tres semanas viviendo en un hotel para estar cerca de mí, porque estar arropado y con los tuyos es básico para enfrentarte a un proceso que, aunque ahora lo veo de una forma más optimista, es muy duro. No sólo sufre el paciente, también su entorno".
Además, subraya que tener acceso "más directo" al Redmo, un registro que engloba a diez millones de donantes del mundo, "supone una gran ventaja".
Eva Veiga explica que tras el trasplante y duras sesiones de quimioterapia, fue dada de alta. "Un año después del diagnóstico me dijeron que estaba totalmente curada", recuerda.
Sin embargo, no dudó en salir a la calle calva debido a la quimio, "para dar la cara. Fue una especie de reivindicación de la enfermedad. Está ahí, nos puede tocar a cualquiera, por eso qué mejor que mi aspecto para decir: Tuve cáncer, es duro, pero lo superé".
Siete de cada diez
Siete de cada diez pacientes con leucemia o enfermedades de la sangre similares, además de algún otro tipo de cáncer, no encuentran en un familiar un donante compatible para ser trasplantado de médula ósea.
Cuatro mil
Al año se diagnostican en España unos cuatro mil nuevos casos de leucemia .
"Mi hermano siempre me dice que ser mi donante fue una de las experiencias más importantes de su vida, porque su acto sirvió para salvar una vida"
"No tenía idea de esta dolencia. Cuando me la diagnosticaron pensé: voy a morir. Mi padre fue el primero en decirme que no, que saldría, y me agarré a eso"
"Empecé de pronto a notarme cansada y tenía hematomas. Ingresé por un dolor de garganta muy fuerte. Me hicieron una analítica y ya lo supe"
"En vez de verlo como una desgracia, lo tomé como una experiencia vital de lucha. Sé que unos no salen, pero también que muchos sí"
"La vida te quita una cosa y te da otra. La enfermedad me dio ganas de vivir de una forma intensa, más solidaria. Vivo cada instante como único".
