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genio y figura

"Sigo haciendo alpinismo"

El corrosivo cantautor Javier Krahe actuá hoy y mañana en el pub Dado Dadá // Dice que se siente en el escenario más natural que en casa y que no volverá a comer lamprea // Es vecino de Risto Mejide

S. CUIÑA • SANTIAGO   | 11.06.2009 
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Cris Tobío
Javier Krahe actúa hoy y mañana en club de jazz Dado Dadá
FOTO: Cris Tobío

Dice una frase de uno de los temas más conocidos del cantautor más corrosivo que ha dado este país: cuando todo da lo mismo, por qué no hacer alpinismo. Una norma que el inimitable Javier Krahe sigue aplicando al pie de la letra. Los que quieran comprobarlo no tienen más que pasarse hoy o mañana a las 22.30 horas por él club de jazz Dado Dadá, en Alfredo Brañas, donde el cantautor ofrecerá un recital acompañado de tres músicos.

Krahe, que publicó su último disco en 2007, repasará en estos dos recitales sus canciones más conocidas, pero también interpretará "tres o cuatro temas nuevos", según reconoció ayer a EL CORREO GALLEGO. Además, afirmó "que sorprenderé al público cantando divinamente". Eso sí, sin pasar nervios antes del concierto, que para eso tiene unos cuantos años de carrera a su espalda. "A mí me parece más natural el escenario que mi casa", explica. Hablando de su casa, resulta que el músico más irreverente del panorama musical español es vecino del rostro más odiado y querido al mismo tiempo de la televisión: el temido Risto Mejide, jurado de Operación triunfo. De hecho, ya le ha ofrecido perejil. "La oficina que tiene Risto en Madrid está en el mismo edificio donde yo vivo. Lo conozco de cruzarnos en el portal. Le he dicho que si un día no tiene perejil que no dude en pedírmelo".

Sin embargo, no le gustaría compartir trabajo con su famoso vecino. "Risto y yo vivimos en dos mundos distintos. Además, no me gustaría ser jurado de nada".

Lo que sí le gusta y mucho es el café Derby de Santiago. "El Derby es mi lugar preferido para leer el periódico y desayunar". Y como hombre de bo dente que es, siempre que viene a Santiago se pone las botas con productos de la gastronomía gallega, aunque hay una excepción. "Hay un plato que no volveré a comer, la lamprea, no me gustó".