Martes 17.06.2008
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
| Una mujer sereno de Gijón coloca un contenedor en su sitio para evitar accidentes de tráfico |
A la Fundación Santiago Centro se le agota la paciencia. Los serenos, un servicio por el que empezaban a luchar hace ya casi seis largos años, continúan atascados en trámites burocráticos eternos. La pelota lleva desde el verano de 2008 en el tejado de la subdelegación del Gobierno en Galicia. "Se comprometieron a remitirnos un escrito con su dictamen. Y seguimos esperando", cuenta a este diario con resignación Delmiro Prieto, secretario de la agrupación que representa a los negocios del Ensanche. Los múltiples obstáculos que se han ido encontrado en el camino exasperan a los comerciantes que, sin embargo, no cejan en su empeño. "Hasta que tengamos la absoluta convicción de que no se puede llevar a cabo no nos rendiremos. Si la abogacía del Estado no tiene inconveniente, seguiremos adelante", advierte Prieto.
Exportado en forma de franquicia a Vitoria o Baracaldo, el éxito del modelo de Gijón tampoco ha servido para inclinar la balanza a favor de Santiago Centro. "Existe una enorme confusión en torno a este tema", sentencia. El responsable alude al debate suscitado por el dudoso encaje legal de la figura del sereno. "No ejercerá una tarea de vigilancia, ni de actuación en la calle. Sus funciones serán distintas y parece que no lo entienden. Es un sinsentido", critica. Bien al contrario, su cometido se centrará en la asistencia social a personas dependientes, orientar y asesorar a quien lo necesite, etc. En opinión de la Fundación Santiago Centro, el sereno podría paliar los efectos del vandalismo en la zona nueva.
La puesta en marcha de un sistema similar en la calle Príncipe de Vigo abría una puerta al embrollo legal que envuelve la idea de los comerciantes compostelanos. Era la primavera de 2008 cuando los negocios de la ciudad olívica lograban que un sereno -bautizado como informador de rúa- patrullase el núcleo de tiendas más importante de la villa pontevedresa. El agente se ciñe, en este caso, a asesorar y atender a los vecinos y comerciantes, así como colaborar con los servicios municipales.
. eotero@elcorreogallego.es
Una figura desaparecida en los setenta
Seguro que muchos compostelanos no han borrado todavía de su memoria la figura del sereno. Y es que no hace tanto tiempo que alguien rondaba las rúas de la ciudad para velar por la seguridad de los vecinos. El último dejaba de ejercer a finales de la década de los setenta. La muerte de Franco y la llegada de la democracia marcaba el principio del fin de un personaje familiar para las generaciones urbanas de las principales ciudades españolas.
Luis Buján, conocido popularmente como el ciprés por su elevada estatura, era el último sereno que patrullaba Santiago. Su zona de actuación se ceñía a la Rúa do Vilar. Ya fallecido, era un ex militar retirado que encontró en la profesión tardía de guardián nocturno una válvula de escape para sobrevivir a la jubilación. Las propinas de comerciantes y vecinos le ayudaban a completar el subsidio .
Creación de empleo
·· En Gijón, que recuperó a los serenos en 1999, el proyecto nacía como una iniciativa social para dar empleo a parados con dificultades de inserción. El servicio, que se ha exportado a otras ciudades, empezaba a funcionar con una plantilla de seis personas .
