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INICIATIVA NOVEDOSA

Un empresario estrena el primer botellón bajo cubierta en un pub

El propietario del local cobra cinco euros de entrada a los jóvenes, que son los encargados de traer en bolsas el alcohol, como si fueran a la Alameda

J. E. • SANTIAGO   | 07.01.2009 
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Fernando Blanco
Luis Rodríguez, en la foto, ofrece su pub a los botelloneros. A cambio de 5 euros, los jóvenes pueden entrar con las bebidas que quieran
FOTO: Fernando Blanco

Un empresario de Compostela ha conseguido que al menos quinientos jóvenes dejen de hacer el botellón en la Alameda los jueves. ¿No se lo creen?

El propietario se llama Luis Rodríguez, y su fórmula consiste en dejar entrar a estos botelloneros en su local, el pub Trapitos y Joyas de la calle Santiago de Chile. "Vienen con su bolsa llena de bebidas", reconoce Luis, quien les ofrece, además, "música, vasos de cristal con hielo, baños y un recinto en el que trabajan ocho personas ".

A cambio, eso sí, los chavales "tienen que pagar cinco euros". Es decir, "en lugar de vender la copa, ofrezco el espacio". Y, según él, "esto funciona. Antes, con el botellón, los jueves no tenía gente en mi establecimiento, y ahora es uno de los días más rentables de la semana con diferencia. Gano cinco euros netos por persona", comenta.

La 'movida' ha cambiado

Quizá esta estrategia empresarial ayude a mitigar un poco uno de los problemas más graves con los que se encuentra la ciudad actualmente. Y es que el botellón y la movida nocturna aportan datos estremecedores, como que el hospital Clínico tuvo que atender a 832 menores y a 1.043 jóvenes de entre 19 y 24 años por intoxicación etílica durante el último año.

Esto por no hablar de los destrozos de mobiliario urbano que se suelen derivar de estas celebraciones, las toneladas de basura que se generan cada jueves y el ruido que tanto molesta y preocupa a los vecinos que no pueden dormir.

"Hay que darse cuenta de que la manera de salir de noche ha cambiado", comenta Luis Rodríguez. "En el año 98, lo que se llevaba era salir de copeteo. Ahora, sin embargo, el botellón tiene un anclaje muy fuerte, con lo que los locales, salvo muy pocas excepciones, se fueron quedando sin clientes los jueves por la noche". Así que no quedaba otra... "renovarse o morir...", dice Luis.

El jueves 9 de octubre se puso en marcha este sistema. Unos días antes, el dueño del pub Trapitos y joyas recibió en su local insonorizado a unos jóvenes universitarios: "Querían hacer aquí una fiesta de Paso de Ecuador, y les dije que no, pero les di a conocer mi idea, que venía pensando desde hacía días".

Estos chicos se encargaron de propagarla y darla a conocer, y "de ahí se produjo un efecto exponencial". Es decir, que aumentó cada vez más deprisa. Así, el 9 de octubre "vinieron 150 personas, que pagaron 4 euros por usar el local". Tres semanas después "ya se juntaron quinientos". Hoy la entrada cuesta 5 euros y sigue siendo un éxito a pesar de que "mi licencia es de pub, y cierro a las cuatro y media de la madrugada".

¿Por qué lo eligen?

Cuando habla del botellón, Luis Rodríguez dice que se deberían buscar soluciones más imaginativas a las que se han propuesto hasta ahora. Por su parte, "no me importaría fomentar que todos los dueños de los locales nocturnos hicieran lo mismo que yo. Para mí es un sistema rentable y que podría ayudar a arreglar el problema de las noches de los jueves".

. jestrada@elcorreogallego.es

 

UN ZIG-ZAG DE DECISIONES QUE NO DIERON RESULTADO

La estrategia antirruido de Raxoi

"Lo único que ha hecho Raxoi es cortarle el ala a todos". Así de expresivo ha sido uno de los empresarios de los locales nocturnos de Santiago consultado por este diario. Y es que aunque hasta hoy, 7 de enero, han podido cerrar una hora más tarde por una prerrogativa que les ha concedido la Xunta estas navidades, algunos profesionales del sector no se fían: "Esto es acostumbrar mal a los clientes, porque a partir de mañana tendremos que volver al horario antiguo. No se puede dar mano ancha y luego..."

Raxoi se justificó señalando que "tiene como objetivo comprobar si así desciende el número de botellones que se organizan en la ciudad y, con ellos, los problemas que provocan", pero estas explicaciones no han convencido a nadie. Y menos a los vecinos afectados, que hace poco crearon la Plataforma Santiago sin ruido para defender su derecho a dormir por las noches: "Continuamente vemos los incumplimientos de la normativa de ruidos del Ayuntamiento", expresan.

Y es que el Ayuntamiento aprobó el 28 de diciembre de 2006 la Ordenanza de convivencia, residuos y limpieza. En ella se prohibía beber o hacer ruido en la calle durante las horas de descanso nocturno. Dos años después de su aprobación no se multó a nadie por ello, y ahora se quiere cambiar esta normativa municipal por otra.

En ésta, que no se sabe cuándo verá la luz, se prohibirá vender alcohol desde las 22 horas: "A mí eso me parece absurdo. Los que vienen a mi local traen el alcohol que compraron por la tarde en el súper", explica Luis Rodríguez. Para él, "hay que buscar soluciones más imaginativas" .

"El 70% de los clientes son chicas"

¿Por qué los jóvenes cambian la Alameda por el pub de Luis Rodríguez? El dueño de este local reconoce que "entre el sesenta y el setenta por ciento de los que vienen las noches de los jueves son chicas. Creo que eligen el pub porque aquí hay seguridad, pista de baile a resguardo del frío o la lluvia, y baños".

"Ahora también vienen desde Vigo"

El boca-oído está dando a conocer a este pub incluso fuera de Compostela. "Está viniendo gente de Vigo a Santiago a propósito, lo que no ocurría desde hace tiempo", comenta Rodríguez. Ahora, además de acoger a los botelloneros, les vende botellas de alcohol y copas a 3 y 3,50 euros" .