Domingo 02.12.2007
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Gonzalo y Liliana no dan crédito a lo que ven todos los días desde que hace dos meses cogieron el traspaso del Mesón Café Bar A Cepa, en Santiago de Chile. Y es que alrededor de las ocho y media de la mañana entra en su local un cliente muy particular. No mide más de cinco centímetros de alto y tiene plumas. Es un gorrión.
Cuando el bar está lleno de gente, entra volando para dejar a todos estupefactos. El pajarito, sin embargo, está la mar de tranquilo. Se posa encima del mostrador y espera a que los dueños del establecimiento le den comida, sobre todo, pan, "aunque también le gusta el queso de sandwich", dice Liliana. "Y, si le ofreces azúcar, él mismo agarra el sobre con su pico y lo sacude para que caiga todo el contenido sobre la mesa. Luego se pone a picotear grano a grano, aunque nos dijeron que no se lo diéramos porque le podría hacer daño, y ya no se lo damos, explica la dueña del mesón.
En cuanto tiene sed, se acerca al brazo de servir cañas porque tiene un chorro de agua, y se pone a beber en él. Y, cuando está cansado, se posa sobre las barras de luz del local o se camufla entre las plantas de un centro de flores que Liliana ha puesto en el establecimiento como adorno.
Todos los días se pasa unas dos horas en el bar. Y, si entran clientes nuevos y se sientan en una mesa, el gorrión se irá volando hacia ellos, se parará sobre la mesa, y estará esperando su reacción. "La mayoría le dan pan", dicen en el bar A Cepa.
Los dueños del local confiesan que han ganado clientela desde que este pajarillo les visita todas las mañanas. Y es que "la gente está maravillada con él. Nos dicen que nunca habían visto nada igual", aseguran. Además, algunos clientes han sabido ganarse la confianza del ave, y el gorrión no duda en subirse a su dedo, o en aceptar que le den de comer en la boca. Le han hecho ya miles de fotografías. Nunca intenten, sin embargo, agarrarlo porque el gorrión lo pasará mal, y los dueños y clientes del local le reprocharán su acción. "Hasta la fecha, solo una mujer lo hizo, y le grité", dice Liliana.
Una de las clientas, Esmeralda, vecina también del edificio, recibe al pajarito en su casa. "Todas las mañanas viene hasta mi casa", dice. "Le tengo un cuenco con comida, escondido para que no me vengan otros pájaros a por él, y el gorrión sabe donde está y va todos los días a comer en él", dice. "Un día se durmió en mi regazo", comenta.

DE 8.30 A 10. El gorrión suele llegar a las ocho y media de la mañana al bar A Cepa, ubicado en Santiago de Chile, y no se va hasta hora y media o dos horas después. Por la tarde, también suele aparecer, aunque sus visitas son más cortas. Dicen los dueños del bar que se porta muy bien. No ensucia nada, ni se pone a picotear más que en aquellos trozos de comida que los clientes o los propios dueños del local le dan. A veces canta dentro del negocio para regocijo de todos los asistentes y en otras ocasiones, este gorrión prefiere pasar desapercibido camuflándose en un centro de flores que hay de adorno en el establecimiento.

CERCANO. Este pajarito ha maravillado tanto a los clientes del Mesón Café Bar A Cepa, que cada vez se da cita más gente para verlo en este negocio de la calle Santiago de Chile. Algunos, como Domingo, en la foto, incluso se han ganado su confianza, y el pajarito se atreve a posarse en uno de sus dedos o se come las migas de pan que le ofrecen.
Es todavía una cría muy joven
··Los dueños y clientes del bar A Cepa se preguntan de dónde ha salido este gorrión. Opinan que no es normal que un pájaro criado en libertad se acerque tanto a los humanos, pero así es. Algunos señalan que "es todavía una cría, y que es hembra". Para bautizarla se barajan varios nombres, como Princesa, Pitufina, aunque también le llaman "tesoro".
Un día apareció con una pata dañada
·· Este gorrión se ha ganado tanto el cariño de los clientes del Bar A Cepa que cuando un día apareció con una pata dañada, la gente del local estaba sufriendo como si fuera su propia mascota. Dicen los testigos que ese día "tenía la pata encogida y se refugió en el bar hasta las siete de la tarde", una hora muy tardía para el pajarillo .
