Martes 17.06.2008
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| Jaume Sanllorente, rodeado por algunos de los niños atendidos por Sonrisas de Bombay FOTO: Sonrisas de Bombay |
Si es llamativo que un joven que aún no ha alcanzado los treinta años lo deje todo para hacerse cargo de un grupo de cuarenta menores de las clases más desfavorecidas de Bombay, lo es más que lo haga por "ser coherente" y asumir que era "directamente responsable de ese orfanato", que encontró al borde de la ruina en uno de sus viajes a la India.
Hoy Jaume Sanllorente, que ha cumplido treinta y un años, está al frente de la ONG Sonrisas de Bombay, que ayuda a más de 2.700 niños de la casta de los intocables, en orfanatos y escuelas, y apoya a las familias con asistencia sanitaria a cambio de que los niños acudan al colegio en lugar de trabajar o mendigar en las calles. Por esta dedicación, la Fundación La Rosaleda le entregará hoy el premio Axuda 2007, en un acto que se celebrará a las siete en el Hostal.
"No fue la India la que me llevó al proyecto, sino el proyecto el que me llevó a la India", explica Jaume Sanllorente. Después de acabar la carrera de periodismo y empezar a trabajar como delegado de una publicación económica en Cataluña, tras varios viajes al país asiático conoce el orfanato Karuna en Bombay, que está a punto de cerrar por falta de fondos. Cuando vuelve a Barcelona ya tiene claro que es para "desprenderme de cuanto tenía aquí" y volcarse en la búsqueda de recursos económicos para reflotar el orfanato.
A las dificultades de la puesta en marcha del proyecto había que sumar "que una persona que viene de fuera a ayudar a las clases bajas no es precisamente bien recibido", pero gracias a la ayuda de patrocinadores, como Leroy Merlín o Last Minute, entre otras empresas, y de unos dos mil socios que aportan 15 euros al mes, logró su propósito.
Hoy Karuna es un centro compuesto por varias casas con capacidad para entre 10 y 15 niños, que conviven con sus tutores como una gran familia. Con el tiempo, al orfanato, que atiende a cien menores, se han sumado dos escuelas, en las que "muchos niños que son rescatados de prostíbulos reciben una educación como los hijos de las clases altas". Esta circunstancia hace que la ONG sume, a las trabas burocráticas y administrativas, los odios y la persecución de mafias locales de prostitución infantil. "Tenemos bastantes problemas, pero no me dan miedo, porque el miedo no te deja actuar", explica Sanllorente.
Sanidad a cambio de educación
En contextos de suma pobreza, escolarizar a un niño supone "quitar un sueldo a la familia", que se gana trabajando o mendigando. Inspirándose en las fabelas de Brasil, donde se paga a las familias para que los niños puedan acudir al colegio, Jaume Sanllorente puso en marcha la Tarjeta de las Sonrisas, por las que las familias reciben asistencia sanitaria siempre que el menor siga acudiendo al colegio.
La ayuda económica en el caso de Bombay "sería un caramelo peligroso para las mafias", explica, por lo que se recurrió a la sanidad, que además en la India conlleva "un prestigio social para las familias ante sus vecinos".
Ahora, los responsables de Sonrisas de Bombay están volcados en un nuevo proyecto, denominado Volver a la vida, y que busca la reinserción social de los enfermos de lepra.
Jaume Sanllorente explica que en las leproserías, además del "aspecto objetivamente repugnante" de los pacientes, llama la atención "lo abandonados que están" y su falta total de perspectivas. Entre ellos hay "muchos niños y adolescentes" que ya no podrán regresar a sus casas cuando se curen, porque "sus padres consideran que están malditos y no los aceptan". Por ello han puesto en marcha un nuevo proyecto que busca su reinserción laboral de los enfermos .
1Ciudad de contrastes con 16 millones de habitantes
Bombay, con 16,4 millones de habitantes y 440 kilómetros cuadrados de extensión, es una de las mayores ciudades de la India, y también uno de los principales focos de actividad comercial y financiera, que contrasta con la extrema pobreza de las barriadas de chabolas en que viven los miembros de las castas más bajas.
2Atendidos de los cuatro a los dieciocho años
En este contexto de pobreza y explotación, el orfanato Karuna atiende a niños de entre 4 y 18 años. Actualmente se está construyendo un nuevo orfanato y la ONG mantiene también dos escuelas con más de mil niños .
