Domingo 21.03.2010
| Actualizado 23.36
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"Estamos batiendo, desgracidamente, récords de pacientes sin poder ingresar en planta", denunció ayer a este diario la doctora Fátima Nercelles, del servicio de Urgencias y portavoz del sindicato O'Mega. A las cinco de la tarde de los 52 enfermos con cama asignada, la mitad (27) tuvieron que ser derivados a la sala de preingresos del Clínico.
En las últimas semanas el servicio de Urgencias del hospital Clínico de Santiago se está viendo desbordado por la ingente entrada de pacientes, principalmente por problemas respiratorios. Esta situación provocó que el pasado enero se habilitasen las 14 camas de emergencia del Gil Casares, que se ponen en funcionamiento cuando hay una gran presión asistencial.
La portavoz sindical calificó la saturación de "espeluznante". "Estamos al límite, con cifras elevadísimas de entrada de pacientes, la mayoría enfermos crónicos descompensados, que tenemos que derivar a preingresos, al no haber camas".
Reivindicó que "hay que buscar un espacio ya", señalando que una opción sería el antiguo quirófano en desuso de la planta -2.
El pasado lunes, la Comisión de Centro de la Xunta de Persoal ya denunció que "las 31 camas en un espacio como el que hay en la sala de preingresos son un número muy elevado. Además, carece de los recursos básicos mínimos para dar una atención integral".
En este sentido, apuntaron la falta de toma de oxígeno y de aspiración, y que hay dos aseos y dos duchas sin puerta o mampara".
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