Domingo 28.12.2008
Hemeroteca web
|
RSS
Nació en 1999 cuando 29 países europeos -hoy hay 46- acordaron una reforma para modernizar e internacionalizar la enseñanza universitaria. Pero nueve años después se ha convertido en una caja de Pandora que ha catalizado el descontento del alumnado. La adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, el proceso Bolonia, despierta las reticencias de los estudiantes que creen que abre la puerta a la privatización de la universidad. Gobierno y autoridades académicas lo niegan, pero ellos temen que en el futuro sean las empresas las que decidan qué y quién puede estudiar. Estos son los puntos polémicos de la reforma universitaria:
1 Grado y máster sustituyen a las licenciaturas
Las licenciaturas y diplomaturas desaparecen para dejar paso a los estudios de grado, de cuatro años, y los másteres, de un año. Los alumnos denuncian que éstos son más caros y sin ellos será muy difícil acceder al mercado laboral. Creen, además, que durante los primeros cuatro años se impartirán contenidos excesivamente generalistas. Las autoridades académicas recuerdan que el curso de especialización se pagará a precios públicos -en la Universidade de Santiago costará entre 1.000 y 1.500 euros- por lo que será más barato que los másteres actuales. La matrícula de un curso de grado rondará los 600-800 euros.
2 La mayor participación del mundo empresarial
Bolonia insta a que la universidad se adapte a las necesidades del mercado laboral. Los alumnos creen que esto puede acarrear la desaparición de carreras que, en principio, no parecen útiles para las empresas, sobre todo las de Humanidades. Denuncian que se obligue a las titulaciones a contar con un plan de viabilidad económica que condena a las carreras que no logren juntar a 25 alumnos por curso. Desde la universidad se minimiza el peso del mundo empresarial en la toma de decisiones. La USC reconoce que para reformar algunas carreras consultó a empresas del sector, pero que estas no interfirieron en sus resoluciones. De momento, títulos como Filología clásica o Filosofía continuarán entre la oferta de la Universidade de Santiago.
3 La implantación de los préstamos renta
Con Bolonia llega a España una modalidad de beca muy utilizada en países como Estados Unidos, los préstamos-renta. Con ellos el alumno puede obtener el dinero necesario para poder estudiar, pero a diferencia de las becas tradicionales tendrá que devolverlo cuando empiece a trabajar. Gobierno y universidades defienden que esta modalidad es simplemente un complemento al sistema actual de becas, en las que el Estado cede el dinero sin exigir su devolución. Sin embargo, las organizaciones estudiantiles no se fían. Consideran que poco a poco los préstamos-renta irán sustituyendo a las becas y que los universitarios tendrán que hipotecarse nada más cumplir los 18 años.
4 Jornada de estudiante: 37-40 horas semanales
La convergencia educativa con Europa ha exigido un giro copernicano en el método de enseñanza. Hasta ahora el profesor era el centro del modelo y desde la Declaración de Bolonia se pretende que sea el alumno el que ocupe este espacio. Esto implica una nueva concepción del crédito, una unidad que cuantificaba las horas de clase que se impartían por cada asignatura. Los nuevos créditos tienen también en cuenta las horas de estudio, el tiempo dedicado a la lectura de la bibliografía recomendada o la asistencia a seminarios. Bolonia considera que cada alumno debería de dedicar unas 37-40 horas semanales al estudio. Las organizaciones de alumnos critican que se equipare al alumno con un trabajador del estudio.
5 Dificultades para compatibilizar el trabajo
Los universitarios creen que con las nuevas titulaciones se endurecerá la obligación de asistir a clase. Los comités denuncian que esto hará muy difícil compatibilizar el trabajo con la asistencia a la facultad. Según aseguran, en Galicia solo se ha reservado un 15% de plazas para trabajadores. Desde la Universidad se recuerda que la asistencia a las clases siempre ha sido obligatorio y que existen otras fórmulas como la Universidad a Distancia para quienes ya estén en el mercado laboral.
