Jueves 04.02.2010
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| Desde la izquierda, Domingo Barros; María Jesús Muñoz; Luis Pousa; Miguel López; Antonio Pérez y Daniel Costas, en el Hostal dos Reis Católicos durante el debate |
La economía española vive atrapada en un círculo vicioso de difícil salida. Por una parte, el ciudadano no consume por la sangría del empleo (bien porque ya es parte de los cuatro millones de parados, bien porque tiene miedo de acabar entre ellos), y, por otra, la falta de demanda conlleva a que las empresas prescindan del personal, y las listas del antiguo Inem no dejen de engordar. Por si esto fuera poco, el Gobierno anuncia que en verano sube el IVA, un impuesto que grava las compras... En este punto, la pregunta es, ¿cómo romper esa dinámica? Esta gran incógnita es la que trataron de resolver los invitados al primer debate del año del Grupo Correo Gallego, celebrado en el compostelano hostal dos Reis Católicos. El elenco de expertos que participaron en la tertulia lo componen la gerente del Instituto Galego de Consumo, María Jesús Muñoz; el secretario xeral de Formación e Emprego de UGT, Domingo Barros; el secretario de Acción Sindical de CCOO, Daniel Costas; el presidente de la Asociación de Comerciantes de Santiago (Acotés), Antonio Pérez, y el secretario general de la Unión de Consumidores de Galicia (Ucgal), Miguel López. Todo, bajo la batuta de Luis Pousa, subdirector de EL CORREO.
Hechas las presentaciones, fue precisamente López quien se preguntó cómo es posible que la Moncloa anuncie que penalizará el consumo con una subida fiscal de hasta dos puntos de IVA cuando de lo que se trata es de incentivarlo: los consumidores -dijo- "tienen ganas de tener confianza", como demuestran los últimos índices, que se están recuperando tras meses de caída, y "están dispuestos a colaborar", pero con técnicas como esta va a ser difícil que potenciemos las compras, sentenció.
Que no vienen bien dadas para las compras lo demuestra que la tasa de ahorro de los hogares se haya duplicado en 2009 con respecto al año anterior, como recordó María Jesús Muñoz, que en su papel de defensora de los consumidores a través de su institución también constató el "enfado" de éstos en materia de energía eléctrica, echando en cara al Gobierno que de cobertura a prácticas como un recibo de la luz que se abona por un consumo estimado, no real.
"Eso tampoco ayuda nada -afirmó-, porque el ciudadano quiere ahorrar, pero no sabe cómo hacerlo porque no conoce muy bien a qué tendrá que hacer frente cada mes". Como ejemplo de este malestar, avanzó que la energía eléctrica ya está superando a la telefonía en materia de reclamaciones.
Otro ejemplo relacionado con la tarifa eléctrica es el llamado bono social -para clientes domésticos con una potencia contratada inferior a 3 KW-. Aquí también trabaja el Instituto, porque según sostiene Muñoz, muchos consumidores no se están beneficiando de una serie de tarifas porque lo desconocen, "y ahí estamos nosotros".
Por su parte, en su papel de representantes sindicales, tanto Barros como Costas dejaron clara su idea de que no será posible observar una evolución positiva del consumo mientras tanto Galicia como España en general no empiecen a crear empleo neto.
"Para nosotros es fundamental reactivar la actividad económica, para mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores. Es la única forma de recuperar la confianza y de que comencemos a consumir". Así argumenta Barros la postura de la UGT. Entre sus recetas para darle la vuelta a la tortilla, su sindicato propone un acuerdo en política salarial plurianual, para no depender de las coyunturas temporales.
El más optimista fue Antonio Pérez. Miembro de la patronal gallega y representante de los colectivos más castigados por la crisis como es el del comercio, el directivo de Acotes quiso, sin embargo, trasmitir, un mensaje de confianza. Todos los indicadores -avanzó-, pronostican que este año será como el pasado, "quizá incluso un poco mejor". De este modo, "si no ocurre una catástrofe, las cosas no irán a peor". Admite que sigue habiendo nubarrones, pues es posible que el paro aumente "ligeramente", aunque Galicia mantuvo un porcentaje inferior a otras zonas de España.
Como buen conocedor de la realidad compostelana y su comercio, el presidente de Acotes recordó que buena parte de los ciudadanos de Santiago dependen de sueldos fijos, que no están sometido a problemas financieros o empresariales, sino más vinculados a la Administración, a la enseñanza o a la sanidad, y que por tanto dan una cierta estabilidad que no hay en otras zonas, invitándoles a no retraerse y colaborar con sus compras a reactivar la economía.
Y es que la capital gallega está llamada a estar entre las ciudades que tiren del carro para salir del pozo, pues no olvidemos, como bien recordó María Jesús Muñoz que este es año Xacobeo. Un rayo más de esperanza.