Domingo 28.12.2008
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| Ana Jiménez denunció la cárcel en la que se convirtió su oficina FOTO: KIKO DELGADO |
Todavía se pone nerviosa al recordar lo sucedido. Dos veces intentó su antiguo jefe golpearla. Se salvó gracias a la mediación de un compañero. Y en 2002 obtuvo la primera sentencia en Galicia que reconocía el mobbing como un accidente en el trabajo. Pero la empresa recurrió y le han quitado la incapacidad.
– ¿En qué situación te encuentras ahora?
– Cuango gané en 2002, la Justicia me concedió la incapacidad. Pero la empresa, Roncuriel, recurrió hasta quitármela en el último fallo judicial del pasado mes de febrero. Intenté reincorporame a mi puesto pero no me han dejado, y presenté una denuncia por despido improcedente. La gané y la han vuelto a recurrir. Voy camino de los 56 años, el mobbing empezó a los 46 y la empresa no quiere despedirme en condiciones.
– ¿Qué te ayudó en la primera sentencia favorable?
– Mis compañeros me firmaron una carta de apoyo, quejándose ante la dirección de Madrid por el acoso. También se tuvo en cuenta un informe del psiquiatra del Sergas, justificando mi depresión por el problema laboral. Fue una excepción, porque la Justicia no valora ni las pruebas más contundentes.
– Cuéntanos tu historia.
– Cuando te acosan a los 46 años, no sabes a donde ir. Mi jefe recurrió a la violencia física en dos ocasiones, pero era el hijo del principal mando. Yo iba temblando a trabajar, con crisis de ansiedad. Me insultaba y amenazaba. Te acosa porque estás más capacitada y le haces sombra. Mis compañeros no me hablaban por miedo, y los que me acosaban siguen en la empresa. Eso es lo que más rabia te da. Sientes impotencia, mientras el acosador incluso aprovecha las vacaciones para hacerte daño. Pero nunca dejaré de luchar, aunque me machaquen.
"Un psicópata"
"Los acosadores son como psicópatas, menos capaces que el acosado. No soportan que alguien quede por encima de ellos, y sufren un gran complejo de inferioridad que pagan con nosotros".
